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sábado, 16 de mayo de 2020

Ya estoy harta y no soy la única

¿Cuándo volveré a viajar en metro?
    Esta mañana durante nuestro paseo diario, me fijé en las tres señoras mayores que caminaban delante de nosotros por la acera, cada una tenía un manera especial de arrastrar los pies, las zapatillas y su ánimo. Iban juntas pero hacían como si no se conocieran, no hablaban entre ellas y mantenían la distancia social requerida. Yo las observaba porque nosotros tampoco teníamos ninguna prisa y no pensamos ni por un momento en adelantarlas. Hacia una buena mañana para tomar el aire de la calle y, aunque casi era la hora de volver a casa, yo le sugerí a Pedro hacer algo de compra antes de encerrarnos de nuevo; cualquier excusa es buena para no volver al encierro. 
    Pero se ve que no somos ni muchos menos los únicos hartos del confinamiento. Justo en el momento en que llegamos a la rotonda donde se cruza la calle por donde íbamos con la carretera de Granada, el metro pasó lentamente delante de nosotros. Entonces, la señora que iba delante de las tres, ya no pudo aguantar más y se volvió a sus amigas - Cuando esto pase, vamos a pillar el metro y nos vamos a ir a comer churros a Graná. 
O me voy a ver a los patos
 
Me comeré unos churros

No sé qué les pareció la sugerencia a las otras dos señoras porque en ese momento las tres amigas volvieron sobre sus pasos sin decir ni una palabra y emprendieron el camino de vuelta sin delatar su amistad. 
Me voy con ustedes
   Nosotros nos dirigimos al supermercado, pero cuando me volví hacia ellas y las vi alejarse pensé que me hubiera gustado decirles,  - Señora, cuente conmigo. Yo también quiero pillar el metro para ir a Graná a comer churros, a ver el río y los patos, a pasear por la calle Recogidas, a sentarme en un banco de la plaza Bib-Rambla, a sacar perros al sol, o a lo que haga falta.

martes, 5 de mayo de 2020

NO saldremos mejores


Perdón por insistir
Perdón por la tristeza, como decía Sabina
No saldremos mejores. Saldremos más viejos y más gordos. Y también saldremos mas tristes y mas desesperanzados y saldremos muy cansados de aguantar al peñazo del vecino, que ya sabíamos que era incívico y mal educado antes del encierro, pero ahora lo ha demostrado cada día y cada hora del día. Ha salido la calle cuando le ha parecido bien. Ha recibido visitas de la familia en los momentos mas estrictos del confinamiento. No respeta los horarios establecidos ahora que podemos ir saliendo poco a poco y por edades. El y ella, claro  - los dos de la pareja son iguales, igual que los padres de uno y de otra - decidieron al principio que no había problema ni riesgo en que los abuelos vinieran cada día, dos veces al día a visitar a los nietos y a voces desde la verja del jardín saludaran a los niños que respondían a gritos felices, y todavía no culpables, de alegrarse de ver a sus abuelas y abuelos. Yo que ellos me habría sentido como los monos en el zoo. A los abuelos les faltaba tirarle los caramelos entre las rejas de la verja como si de una jaula se tratase.
Tengo un enorme coronavirus en el patio!
¡Maldito coronavirus! - ¡Está en todos sitios!
No saldremos mejores. Saldremos más pobres. A unos amigos informáticos, Jose y Rafa, le han hecho un ERTE.  Mis sobrinos, que trabajan en temas de turismo, han perdido sus trabajos, lo mismo que el marido de la señora que viene a hacer la limpieza, a ayudarme con la limpieza, que decía mi amigo el progre.  
 Mi amiga Rocío, donde voy por cuestiones estéticas, acababa de abrir su nuevo 'salón de belleza' unos meses antes del confinamiento. Era un bajo que su padre le había dejado y ella, con mucho primor y todos su ahorros y quizás un préstamo del banco, había convertido en un coqueto salón de estética donde hacer las uñas, la cera, masajes, la pedicura. Todo. La última vez que fui tenía tres chicas contratadas y ella de supervisora y de maestra en el arte de poner las uñas tan largas y arregladas como las de Rosalía. Ahora, qué pasará con ella y con sus trabajadoras. 
Qué pasara con Celia, la peluquera del barrio. También ha cerrado porque no puede costearse las nuevas medidas de protección. 
Qué pasará con nuestro bar favorito. Si en el pequeño lugar donde el Ayuntamiento le dio permiso para poner su terraza Antonio tiene que poner cuatro mesas en lugar de las ocho habituales, no podrá contratar a Paco, el camarero simpático que nos daba conversación incluida con las tapas y con la cerveza.
No saldremos mejores. Saldremos tan poco solidarios y generosos como siempre hemos sido. Porque estamos agotados, deprimidos y cabreados y porque nuestros políticos no nos han dado ejemplo de ser conciliadores y buenos gestores. No entendemos por qué pelean desaforadamente en un momento como este donde todos deberíamos trabajar juntos. Cada opinión cuenta, dicen. Pero hay veces que hay que tragarse la opinión propia en beneficio de todos. Eso pensaba yo antes de la crisis.
Antes de la crisis también pensaba que en esta primavera veríamos a los nietos jugar en el patio de casa, que viajaríamos con ellos a una casa rural en Cazorla, que los llevaríamos a ver la nieve en Sierra Nevada o al Cabo de Gata a ver la puesta de sol o al mercadillo ecológico del Salón o al huerto de Manoli y Emilio a recoger los tomatitos cherry. Ahora no los veremos en casa, y tampoco sé cuando los veremos en su nueva casa en Francia.
 Así que además saldremos más tristes.

viernes, 27 de diciembre de 2019

¡Vámonos de tiendas!

Se que no entraré o no dormiré, mejor dicho, en un hotel de mi ciudad por la sencilla razón de que vivo aquí, ya tengo sito para dormir; y en el supuesto caso de que mi casa se inundara o la destruyera un terremoto, siempre puedo acudir a familiares y  amigos para escapar unos días provisionalmente mientas el problema se arreglara.
Pues lo mismo que se que no pediré una habitación en un hotel de Granada para mi, se que hay tiendas en Granada, y por supuesto restaurantes y bares, en los que nunca entraré. Y no lo haré porque no están abiertos para mi: son todos para turistas y visitantes. 
No me voy a quejar, ya he dicho en otros posts de mi blog que en esta ciudad vivimos del turismo y tenemos que cuidarlo y proponerle lugares donde se dejen la pasta. Es así, y ya está. 
De hecho, cada vez que voy de tiendas en el centro de Granada, es decir, que no me voy a los horribles centros comerciales de los barrios, sino que paseo por Plaza Bib-Rambla, Puerta Real y el Zacatín, por las calles más céntricas de mi ciudad, cada vez que voy por allí, hay una tienda menos y un restaurante de comida rápida más.
El sábado, cuando salimos a ver la noria con los pequeños, Elvi me preguntó si conocía alguna tienda nueva de ropa, del tipo que nos gustan,; ni boutique de lujo, ni tienda de foeles (ver nota).
 - No tengo ni idea de tiendas, le dije. Pero creo que no haya nada nuevo del tipo que tu buscas. No, que yo sepa. No quedan tiendas normales.
Y ayer, cuando me acerque a ver el escaparte de la zapatería Roselli en la esquina de Reyes Católicos y Puerta Real, en el edificio OLMEDO, para echar un vistazo a sus preciosos zapatos - todos me gustan - vi que estaban no de REBAJAS, sino de LIQUIDACIÓN. Otra menos, otro quiosco de comida rápida MÁS.
Zapatería Roselli - Abierta en 1965

No me fijé en los zapatos, porque había una foto antigua de la tienda - año 1965 , cuando la abrieron- y  un cartel que nos explicaba a sus clientes por qué cerraban la tienda: la ley de arrendamientos y alquiles les obligaba a cerrar el negocio. No podía pagar los nuevos precios por ese solar en el mismísimo centro de la ciudad.  Adiós, una vez más.
Mercería aun abierta

111 ANIVERSARIO - ¡Enhorabuena!
Por eso, cuando vi los escaparates de una mercería muy tradicional en la calle Marqués de Gerona, subiendo hacia la Catedral, les hice un montón de fotos. Ellos celebran con orgullo que llevan 111 años en el mismo sitio vendiendo toda clase de artículos de costura y lencería a todas las señoras de esta ciudad.  Fijaos qué curiosos objetos nos enseñan en sus escaparates. Son autenticas piezas de museo.
Hilaturas para zurcior
Sujetador antiguo - como la tienda
Al menos algunas tiendas se están salvando, pero son auténticos héroes en este desierto comercial. Yo a veces entro en ellas con respeto y con cualquier mínima excusa - una bobina, unas agujas, una cremallera - porque para mi son museos de tiempos antiguos, tiempos que ya son el pasado y las visito como tales - Y, si puedo, les hago fotos para guardar estos recuerdos. 

NOTA foeles - Término de vocabulario granaino: ropa fea y muy usada

jueves, 27 de septiembre de 2018

BENDICIÓN O MALDICIÓN

¿Vosotros, qué opináis?
 
Día Mundial del Turismo

Hoy, 27 de Septiembre de 2018, se celebra el  Día Mundial del Turismo  y yo, la verdad, es que no se si unirme a la celebración o no.
Ya se que en Andalucía, sobre todo en Granada, vivimos del turismo, que no hay otra industria, ni otra fuente de ingresos que no sea el puñetero turismo.
A city for tourists
Solo tiendas para turistas ¿Donde están las ferreterías, las mercerías, los juguetes..?
El centro de nuestra ciudad ha cambiado mucho en los últimos años: se ha convertido en una zona llena de tiendas, bares y restaurantes solo para turistas.  Hay zonas por las que es mejor no pasear en un puente o en un fin de semana. La temporada comienza en marzo y acaba en noviembre, y siempre hay gente por la Plaza Bib-Rambla, Puerta Real, la Plaza Nueva, la Carrera del Darro, el Albaicin, el Realejo ...
Encontrar entradas a la Alhambra es imposible en estos meses, encontrar un lugar en donde sentarse tranquilo a tomar algo es una tarea difícil.
En fin. Hay muchas ciudades que tiene estos problemas. Y la verdad es que si el turismo no estuviese tan extendido, yo no podría haber viajado a Italia, a Berlín, a Amsterdam, y no podría haber sido una turista más en esos maravilloso lugares, que también estaban abarrotados cuando los visité.

Si yo me quejo de tanto turista en Granada, ¿cómo estarán los romanos?
Camino del Vaticano

Museos Vaticanos - abarrotados
Legionario romano

¿Falta alguien?

Estas son de casa, de Granada:
La entrada al palacio
Incluso en los días mas tórridos del verano

¡¡Fui a Granada ver la Alhambra!
Suben a San Nicolás a ver la Alhambra, y luego no le hacen ni caso
Alcaiceria-
Souvenirs a mogollón

Carrera del Darro - Postal-
Todavía cabe mucha gente en la Carrera del Darro
Dia de la Cruz en Granada -
Y si es el Día de la Cruz, ni te cuento
Los trabajos de la calle
¡Los trabajos que genera el turismo!




The season is not over
De todas las edades, y todo el año

De todas formas aun quedan lugares en los que es posible encontrar un momeno de tranquilidad:
Cuarto Real de Santo Domingo

Arcos de agua
Cuarto Real de Santo Domingo - Jardines

No es la Alhambra ni el Generalife
Alcázar Genil - Siempre vacío


Corral del Carbón

martes, 12 de diciembre de 2017

Paseo amarillo entre ginkgos y bicicletas

El Gran Ginkgo Biloba
El ginkgo del Jardín Botánico de la Universidad
No os perdáis el espectáculo gratis y mágico de las hojas amarillas de los ginkgos en las calles y algunos parques de de Granada - Gran Vía, Plaza de Bibataubín, Parque García Lorca, Jardín Botánico de la Universidad, Calle San Jerónimo, parada de metro de Albolote ...
 Quizás ya sea un poco tarde, sobre todo después de la visita de la borrasca Ana que ha dejado las aceras llenas de hojas y los arboles pelados. Pero esta mañana aun he visto unos cuantos gingkos dorados en la Gran Vía, exactamente al lado de los Italianos, así que todavía estáis a  tiempo. 
Otoño amarillo
En el parque García Lorca

Las hojas en el seto

Calle San jerónimo con pilar

Ginkgo
Jardín Botánico

Por la Gran Vía

Por la Calle san Jerónimo

Junto a la Facultad de Derecho



Jardín Botánico de la Universidad


Creo que hablo de algo bonito en amarillo para compensar el cabreo que he pillado esta mañana al leer la primera página de IDEAL con la noticia de que varias decenas de las nuevas bicicletas amarillas de alquiler en Granada han sido destrozadas, tiradas al rio o robadas desde que empezó este sistema de transporte en nuestra ciudad hace unas semanas. Es terrible; parece que no tenemos solución.  
Tere en una de las bicis amarillas
Una bici amarilla - antes de que todas desaparezcan
Aquí tenéis a una usuaria feliz en la bicicleta.  Espero que solucionen los problemas y pronto podamos disfrutar de ellas, igual que seguimos disfrutando de nuestro metro casi todos los días. 

¡Navidad en el metro, por fin!

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Salida por la Tienda de Regalos


Hay una película sobre el arte callejero que es en realidad un falso documental del grafitero Bansky llamada  Exit Through the Gift Shop  (La salida por la Tienda de regalos)  Recuerdo ahora este titulo, aunque no he visto la película, porque eso es exactamente lo que solía decir el cartel que indicaba la salida en muchos lugares que yo he visitado en mis viajes a Inglaterra. 

Recuerdo un pequeño pueblo donde paramos a descansar camino de Ledbury y decidimos visitar la casa donde un famoso escritor había vivido una larga temporada. Por supuesto había que pagar para ver la casa, y a la salida, había que cruzar la tienda de regalos. Y siempre en la tienda de regalos comprábamos algo: unas bolas de cristal, un lápiz, una postal, un pequeño detalle para el recuerdo.
Tienda de recuerdos en Berlín
La tienda de recuerdos de la Alhambra c/ Reyes


La última vez que fui a Madrid compré postales y lápices en la tienda de regalos del Museo Thyssen y del Prado, y me  hubiera comprado algún pañuelo de seda, o foulard o bolso decorados con las imágenes de mis cuadros favoritos si pudiera costeármelos.
Museo Arqueológico Nacional

En la tienda del Museo Arqueológico Nacional -MAN, aparte del consabido lápiz, compré un libro de Isaac Asimov sobre Constantinopla. Al fin allí lo encontré. 
Tienda del Museo Carmen Thyssen

En Málaga, a veces visito la tienda del Museo Carmen Thyssen aunque no entro a ver la exposición permanente porque ya lo conozco y quizás no me interese la temporal. También suelo visitar la tienda del CAC - Centro de Arte Contemporáneo de Málaga . la ultima vez le compré a Isa p un libro de las Aventuras de Enid Blyton

En la tienda del Museo Británico en Londres, Ara le compró a Pedro una pequeña reproducción de la Piedra Roseta que él guarda como si fuera  la original. En su inmensa tienda se pueden encontrar reproducciones de casi todas las maravillosas obras que allí se pueden ver.

En la cafetería de la Tate Gallery en Londres, por ejemplo, el café no era nada especial y siempre había mucha gente, pero las vistas son fantásticas.
Vistas desde la Tate Modern
Las vistas desde la cafetería de la Tate Modern

 O la elegante cafetería en el jardín del Centro de Arte Hôtel de Caumont donde visitamos la exposición "Turner y el color" en nuestra última visita a Aix-en-Provence.  También pasamos por su elegante tienda de regalos.
 
Centro de Arte Hôtel de Caumont
Se que a todos nos atraen las tiendas de los monumentos y museos y nos viene muy bien descansar y tomar algo en las cafeterías, bares o restaurantes que hay en algunos de ellos y, por supuesto, necesitamos urgentemente pasar por sus ASEOS.

En los tiempos que vivimos en este país, donde el turismo es casi nuestra principal fuente de ingresos, cualquier museo, monumento, iglesia, catedral, mansión, edificio, galería, cualquiera,  pequeño o grande, muy o poco visitado. CUALQUIERA, repito,  debería tener las instalaciones adecuadas para dar la BIENVENIDA a sus visitantes con guardarropa, taquillas o consigna, restaurantes o cafeterías, guardería de pequeños o de grandes  y grandes, limpios y cómodos aseos. Y, por supuesto, una maravillosa tienda de regalos.



¿¿¿Por qué???