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| Ventas de Huelma-ruta habitual en los 80 y 90 |
Llevo unos meses recorriendo con mi grupo de fotografía los mismos caminos que recorría y disfrutaba hace ya algún tiempo, durante mi larga carrera como ciclista, con Pedro y con nuestra pequeña peña ciclista.
Ahora, que salgo al campo de paseo y también a hacer fotos, muchas veces voy sola y tengo miedo a que un cultivador de esa planta aromática y
embriagadora, que tan bien se da en nuestras tierras, me dé un día un susto.
Otras veces salgo con mi grupo del taller de fotografía de Maracena,
TAFOMA.
Hoy hemos estado en el
Temple. Para los ciclistas de hace años era un lugar favorito porque
la carretera que lleva desde La Malahá a Ventas de
Huelma, y más tarde a Agrón, no tenia apenas tráfico
y el asfalto estaba en buenas condiciones para las bicis de carretera, nuestras
primeras bicis, las únicas que había entonces.
Ahora esta ruta es intransitable: los
camiones entran y salen del Polígono
de Escúzar camino del Puerto de Motril o de
las autovías y ya se ha acabo la tranquilidad.
Tengo pocas fotos de aquellos días en los que salíamos de nuestra casa en el
camino de Ronda y hacíamos esas rutas con viejos ciclistas en grandes peñas, porque entonces solo tenía mi cámara analógica y se le acababa pronto el carrete.
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| Mi equipación en 1991 |
Aquellos hombres mayores que formaban la peña ciclista, no paraban de darme consejos sobre mi manera de llevar la bici. Nunca les
parecía bien cómo llevaba los piñones, ni los cambios, ni la postura de mis
pies, ni nada - Niña, que vas muy dura, Niña, que vas muy blanda.
Yo
ya no era tan niña. Había vuelto a la bici, que había sido una afición de adolescente,
con 35 años. Pero para ellos yo debía de ser de la edad de sus nietas.
Guardo muy buenos recuerdos de
aquellas primeras rutas, aunque mi bici era muy grande para mí, y eso que era la talla más
pequeña de adulto.
Además, también era imposible encontrar ropa apropiada
para mujer porque solo había culotes y maillots para hombre. Mis zapatillas
eran la talla más grande de las de niño, y el sillín me dolía como a cualquier
novato ciclista que se precie.
Pero lo pasaba bien. Cada ruta era una
aventura.
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| Al fondo, embalse de los Bermejales |
Hoy he vuelto por esos caminos, con mis colegas fotógrafos, y he
hecho 300 fotos de las que tiraré 280, que no valen nada, porque hacer fotos es
como rascarse: una vez que empiezas, ya no puedes parar.
Si me ponen delante un hermoso paisaje, como el que hemos visto esta mañana, lleno de flores de esta bendita
primavera, de campos verdes, encinas, pistachos, lomas y hasta una torre y un
pantano, ya no tengo manera de decirme a mí misma --¡PARA, STOP!
Pedro lo hacía.
Se quejaba con santa paciencia de que siempre quisiera parar para hacer fotos
con la frase:
-- ¡Si esta foto ya la has hecho mil veces antes!!
Ya, --decía
yo--, pero hoy hace menos sol, hay más nubes, tengo otra cámara, han construido
más urbanizaciones--.
Esas eran mis excusas para volver a hacer la misma foto una y otra vez.
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| Torreón de Agrón |
Pero ahora mis compañeros y
compañera (solo hay otra mujer) del grupo de 'fotógrafos' con el que hago estas
rutas, son iguales o peores que yo. Hacen miles de fotos ¡y no tienen
prisa!
Ya no tengo bici, pero sigo
disfrutando de estos paisajes maravillosos y de las fotos, otra de mis grandes
aficiones.
 | | Ciclistas y fotógrafos por los caminos |
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Los
Bermejales desde la Torre de Agrón
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Hoy
he vuelto al pasado. Misma placa, mismo pueblo. Ventas de Huelma 22 años mas tarde
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