domingo, 25 de septiembre de 2022

The View of Eton from Windsor Castle

La vista desde el Castillo

Desde la explanada por donde los turistas acceden al castillo de Windsor se divisa una hermosa panorámica sobre el río Támesis y los edificios que forman el colegio de Eton. Entre ellos destaca la silueta de Old School  y  la de la maravillosa capilla

Se pueden distinguir otros puntos importantes del pueblo, las calles, las casas de los alumnos, los jardines, pero los turistas no disfrutan de estas vista; están más pendientes de entrar al castillo con su grupo lo antes posible y no les importa si en la distancia, entre nubes, se adivinan las siluetas de las Houses donde viven más de mil alumnos durante muchos años de su vida, o los grandes prados de los campos de deportes, o las calles que serpentean entre los  edificios nuevos y antiguos que constituyen el colegio. 

Otoño en Eton desde mi ventana en Angelo's

Pero cuando en un otoño de hace muchos años, yo llegué a la gran plataforma de la entrada para turistas con mi grupo de alumnos de intercambio  dispuestos a entrar en el castillo, yo sí me fijé en el paisaje y me fijé bien porque enseguida supe que ya lo había visto antes,  muchas veces antes, aunque aquella fuera mi primera estancia en Eton y mi primera visita al castillo.

 El grabado de The View of Eton from Windsor Castle estaba colgado sobre la puerta que separaba la cocina del comedor en casa de mis tías, justo por donde la chica entraba con el plato siguiente o venía a recoger la mesa cuando mi tía hacía sonar su pequeña campanilla de bronce. 

Algo así, pero menos borroso
Yo era pequeña y las puertas eran altas. Me costaba trabajo ver la imagen y leer la identificación del paisaje pero me gustaba ya de lejos. 

La Navidad que pasé mi gripe de crecimiento con ellas y no me pude incorporar al colegio, mis tías decidieron pintar esa parte de la casa y los pintores bajaron todos los cuadros y los dejaron en el pasillo de la entrada. Yo ya no tenía que quedarme en la cama porque no tenía fiebre, pero aun no me dejaban salir ni recibir las visitas de mis primos y hermanos y me aburría en una vieja casa sin televisión y sin juegos.

Todo se puede encontrar en Internet, mi grabado también (ver nota)

La casa de las tías

 Vi una y otra vez todos aquellos grabados que normalmente colgaban muy alto de sus paredes, y éste era el que más me gustaba. El río, las casas, los pináculos góticos de una capilla lejana, las brumas inglesas. Lo veía una y otra vez y dejaba de lado las escenas bíblicas o mitológicas que podrían haberme llamado más la atención por lo exótico de los personajes que en ellas aparecían. 

Un grabado de tema mitológico

Creo que el grabado con la vista del colegio de Eton me tranquilizaba y me hacia soñar que algún día yo viajaría allí.

En estos días del funeral de la reina, con todas las imágenes que han ido pasando por la televisión, he recordado que estuve allí, en el Castillo de Windsor, con mis alumnos y he recordado la sensación de déjà vu que tuve apenas entré en el recinto del Castillo. 

Es cierto que no me invitó la reina a tomar el té, como yo había prometido a mis alumnos que sucedería, pero si paseé por los salones abiertos al público y vi su castillo. El castillo donde ahora ella ya descansa

 

NOTA sobre el grabado - Unos años más tarde de mi gripe, en una visita a la casa de mis tías, cuando ya habíamos terminado de comer y charlábamos tranquilamente en el comedor, le dije a tía Encarna,  --Estoy estudiando Filología Inglesa por culpa de ese grabado. ¿Por qué no me lo regalas, tía?  mientras señalaba la parte de arriba de la puerta de la cocina. Ella me miró como si hablara en chino, -- De esta casa no sale nada hasta que yo no salga con los pies por delante  -- dijo mas seria que nunca.  Y allí se quedó el grabado y ya lo perdí de vista. 

Pero lo he encontrado en Internet y lo puedo poner aquí porque es una imagen con licencia CREATIVE COMMONS de la colección https://wellcomecollection.org/works/gkv7upf3/items

Esto es lo que pone en el grabado: An artist drawing a panoramic view of Eton College from Windsor Castle terrace, Berkshire. Line engraving by T.A. Prior, 1840, after J.D. Harding

(Un artista dibujando la vista panorámica del Colegio de Eton desde la explanada del Castillo de Windsor - Berkshire.  Grabado de línea de TA Prior 1840, según JD Harding)

 

domingo, 31 de julio de 2022

Fuego en el monte

El pino de Elvi
Yo no lo planté, este pino lo trajo Elvi de unas Jornadas de Bienvenida a los Nuevos Estudiantes que la Universidad de Granada organizó en los paseíllos junto a la Facultad de Ciencias con puestos de información y entrega de recuerdos y regalos a los novatos el año que ella empezó sus estudios.

Elvi vino a casa ese día con un vaso de plástico en el que asomaba un pequeñísimo penacho verde de pino y desde entonces lo cuidamos en casa como uno más de la familia.

Era tan pequeño como un cachorro

Según iba creciendo yo lo trasplantaba a una maceta más grande, hasta que creció tanto que ya no teníamos sitio para él en nuestro pequeño jardín. 

Entonces se lo dimos a Benito, el jardinero municipal, para que lo plantara en uno de los alcorques de la calle Mirasierra, muy cerca de casa. Allí tendría más espacio y más posibilidades de crecer bien.

Los jardineros lo cuidaron siempre e incluso un año lo podaron como si fuera un árbol del jardín. Nosotros lo veíamos crecer y yo le hacía fotos de vez en cuando. 

Elvi con su pino- hace años

Me gustaba compararlo con los dos olmos entre los que Benito lo plantó. Hacían un buen trío y crecían a un buen ritmo.

 Los olmos eran mucho mas altos que nuestro pino porque los olmos crecen rápido, pero también enferman rápido. La enfermedad del olmo ha atacado a todos los de nuestro barrio y aunque los expertos llevan unas semanas este verano poniéndoles inyecciones y  fumigándolos, creo que pocos van a sobrevivir. 

Es triste verlos tan secos y con todas sus hojas transparentes. Las aceras están llenas de virutas marrones y un liquido extraño mancha las losas de la calle.

Hojas secas ya en verano

 Me da pena ver los olmos tan feos y secos, pero también me  consuela ver que nuestro pino se mantiene sano y que ahora está más alto que ellos. 

Yo se lo que ha tardado en crecer este pino. Exactamente ha tardado casi treinta años en alcanzar la altura que se puede ver en la foto de la izquierda.

El pino ahora
 Y ahora cuando en las noticias nos enseñan los incendios devorando los bosques de pinos, encinas, olivos, campos de cultivo, casas y pueblos, me entran ganas de salir con la manguera a apagar el fuego. Esos bosques destruidos tardaran años en volver a estar como antes.

Hace unos días el humo de un incendio en Sierra Elvira llegó cerca de casa. Yo sentía el calor y el olor y las cenizas cayeron sobre las losas del patio. Por un momento pensé que el fuego podría llegar a nuestra calle y recordé las vidas destrozadas de la gente que pierde sus tierras y casas en un fuego. 

Entonces pensé, ¿qué sacaría de mi casa si me desalojaran por un incendio cercano? Sería terrible.

El humo llegó a nuestra calle

Estamos sufriendo un verano muy caluroso y muy difícil de soportar y, sobre todo, muy triste.

domingo, 17 de julio de 2022

La bolsa de plástico

Mi sobrina Elena decía que su novio tenia menos detalles que un PANDA, y era una queja razonable porque el muchacho era bastante soso y lacio - menos mal que aquel noviazgo duró poco. Lo que sucede es que a mi me gustaba mucho mi PANDA, aunque tuviera pocos, poquísimos detalles y no me hacia gracia que lo compararan con novios mal elegidos.

  Mi pequeño PANDA 35, mi primer coche, el que elegí por su simplicidad y por su precio, sí que tenía rueda de repuesto, cenicero y te lo daban con un destornillador que aun conservo, pero no tenía guantera, ni suspensión en el asiento trasero - era un simple cojín apoyado en la chapa del coche- , ni aire acondicionando, ni elevalunas eléctricos, ni radio, ni ninguno de los miles de detalles que ahora tienen los coches. 

Mi Panda y mi bici

Pero a mi me sirvió para ir clase al Instituto de Atarfe cuando aprobé las oposiciones y me servía para llevar a mi padres de paseo al campo a coger flores, a ver a mis hermanos que se habían empeñado en hacerse adosados en las afueras, o a tomar un café en algún merendero de la carretera de la costa o del pantano. 

Unos años mas tarde solo llevaba a mi madre, que era valiente de venir sola conmigo, ignorante de todo lo que yo desconocía sobre conducir o sobre la mecánica de un automóvil que yo no cuidaba mucho, la verdad.

. De vez en cuando lo llevaba a lavar la gasolinera, solo porque mi padre me había repetido durante años lo de que - No era digno de una señorita tener un coche tan sucio. Aquello me picaba el amor propio y para el siguiente paseo lo llevaba reluciente como una bombilla, pequeña, claro.

Puesta de sol en el Puerto de la Mora
 La tarde que se encendió el piloto rojo cuando volvíamos de un paseo al Puerto de La Mora, yo simplemente esperé que se apagara y no le di mas importancia. Mi madre comentó que olía a quemado, pero mi sensibilidad olfativa es muy baja y la luz solo se encendía a ratos. Así que seguí conduciendo por la antigua carretera de Murcia camino de Huetor Santillán. No existía la A-92 entonces, solo cuestas y curvas para llegar a la Alfaguara. 

Cuando el humo empezó a salir por el capó, ya si me preocupé. Tenia una nube de vapor delante de mis ojos que me impedía ver y tuve que aparcar el coche a un lado de la carretera.  Con cuidado, porque esa lección si me la había estudiado, abrí el capó y allí estaba el tapón del radiador caído sobre una pieza del motor y el radiador prácticamente vacío.

No me sentía capaz de solucionar el problema y no existían los teléfonos móviles. Intenté parar uno de los pocos coches que circulaban por la carretera; nadie me hizo caso.  Me acerqué a un pequeño cortijo abandonado. Busqué una fuente, un grifo. No había nadie ni nada, pero encontré un pequeño arroyo con agua limpia. 

Una bolsa de tela ahora es un tote
 El problema era cómo llevar el agua hasta el radiador. Mi madre sugirió que usara mis zapatos  y ella me ofreció su bolso de piel negro que vació en el asiento del copiloto. Allí estaba la solución: una de las bolsas de plástico plegadas que siempre llevaba consigo. Era una pionera de los totes y de las bolsas recicladas para hacer la compra. --¡Esto servirá!- dijo

Y con mi bolsa llena de agua en varios viajes pude rellenar el radiador. Esperamos que se enfriara el coche y cuando la tarde ya estaba también enfriándose y oscureciendo volvimos para casa. 

Una simple bolsa del bikini

 Fue una buena aventura y ella fue la heroína. Hoy, que he tenido que usar mi ingenio y la bolsa de plástico de mi bikini para llevar agua al rincón de la terraza donde quería limpiar la tumbona porque no tenía un cubo cerca, hoy me acordé de esta historia y os la traigo.

lunes, 4 de julio de 2022

Querida Elisa

Mujer recostada

 La casa de Elisa, su piso de querida, fue nuestro refugio el invierno mas frio que yo recuerdo en Granada. Como eran los inviernos de antes, cuando las fuentes se helaban y rompíamos el hielo de los charcos por las mañanas camino de clase. Eran fríos lo días porque no queríamos volver a casa y apurábamos en la calle hasta el ultimo minuto aunque no teníamos a donde ir, ni dinero para refugiarnos en los bares y eso que sabíamos cómo alargar el café horas y horas mientras los camareros del Suizo nos lanzaban miradas asesinas.

Teresa, la novia de Enrique, la pescadera - su padre tenía una pescadería-, fue quien nos abrió su casa. Eran vecinas de bloque, de un bloque pequeño en una calle antigua de Granada camino del realejo, un bloque sin ascensor, ni modernidades, ni lujos. Ella vivía en el piso de abajo y se conocían de la escalera y del patio de luces.

Pequeño, como una caja china
 Elisa sabia más que ninguno de nosotros, estudiantes de primero de Facultad con ínfulas de intelectuales progres de la época. Su sabiduría no venía de los libros, creo que no vi ninguno en aquel piso, ni siquiera recuerdo que leyera alguna revista. Ella había aprendido en la vida y a mi me daba lecciones de realidad; yo, que tenía la cabeza en las nubes y era boba de libro.

Dioses chinos del hogar

Tardé demasiado tiempo en entender qué pasaba entre esos muros decorados con papeles pintados de color burdeos con moqueta  y cortinajes rojos y  con muebles lacados de falso estilo chino.  Aquel pequeño piso era una cajita de bombones.

El mueble bar relucía como una joya con sus espejos y su luz interior.  Elisa nos ofrecía una copa de la colección de bebidas que guardaba para él. En nuestras visitas aquel invierno acabamos con el brandy, la ginebra y el cointreau. Aun recuerdo el sabor del licor de naranja. Nunca mas lo volví a probar. Creo que nos bebimos poco a poco toda su bodega.

Pero ella no se preocupaba, ni la reponía  porque él ya no iba con tanta frecuencia. Pasaba por allí muy de cuando en cuando para verla o quizá para a llevar un pequeño regalo a sus dos hijos. El menor era un bebé de meses al que cuidaba la madre de Elisa. Ella no sabia hacer nada. Se sentaba en esos butacones de falso chéster, se tomaba una copa con nosotros y hablaba de poesía con mis amigos poetas. Yo los escuchaba con la boca abierta.

Era una querida, y de eso no hace tanto tiempo. 

Yo era una ignorante progre que no sabia que una mujer podía aceptar esa vida como casi lo mas natural del mundo.

--Pero ¿como aguantas que no se haya separado, que ni siquiera se le haya pasado por la cabeza?

--El es importante, conocido en Granada. No puede hacer eso. No pude dejar a su mujer  y sus hijos porque perdería su posición social.

Era todo tan típico, tan tópico.  A mi me recordaba las historias de geishas y de las amantes en las novelas del siglo XIX.  Pero estábamos a finales del  siglo XX y el mundo parecía no haber cambiado. 

Es curioso, pero unos años mas tarde conocí a otra 'querida'. Otro resto del pasado, otra mujer mantenida, con piso y niño pequeño, que vivía en el Camino de Ronda y por las mañanas, cuando su hijo estaba en el colegio, iba al a gimnasio donde yo la conocí.  Era más moderna en apariencia, pero era la misma vieja historia.


miércoles, 22 de junio de 2022

Hoy, poesía

En su momento
 Me he encontrado una revista muy antigua, de mi época de la facultad y justo el mismo día compré nísperos en la frutería y de repente se unieron las dos cosas. Fue magia


Poema de I . - Espero su permiso para poner su nombre

TIERRA 2 POESÍA - Mayo 1973

Quedan pocas cosas de entonces, y menos aún de los nísperos que compré.


Nadie en el mundo pisaría esta semilla de níspora hermosa y brillante....


jueves, 16 de junio de 2022

Gastronomía multicultural

 Como corresponde a una gran ciudad multicultural como  Marsella. 

En un periódico se la describe así :  Esta ciudad se parece a una familia muy numerosa: ruidosa, ecléctica y también, vibrante e interesante. Es la capital del multiculturalismo europeo, la segunda metrópolis de Francia, después de París. Ha acogido a marroquíes, sudafricanos, argelinos, griegos, congoleños, indios, paquistaníes…

En otro diario nacional, ABC,  he encontrado esta información: A Marsella se la conoce como «la pequeña Argelia» por ser la principal ciudad musulmana de Europa, con más de 250.000 musulmanes, casi la mitad de la población total. Allí también se encuentra la segunda comunidad judía de Francia con más de 70.000.

Es una ciudad especial, diferente.  Cuando voy a Marsella, paseo por sus calles y observo a la gente que camina o que viaja en el transporte publico, que se pasea en la Playa Borely, o que compra en el Mercado de Noailles, entro en un mundo que no se parece en nada al que yo veo cada día en mi vida pequeña y tranquila. Allí sí me siento parte de esta humanidad.

Pero hoy, solo voy a hablar de la comida, de la gran variedad de la gastronomía que se puede degustar en Marsella. Y no hace falta irse a barrios lejanos. Solo en un breve paseo por las calles mas céntricas.

HOTEL LES BORDS DE MER

Empezamos el día con un café mientras disfrutamos de las maravillosas vistas de un elegante hotel -  HOTEL LES BORDS DE MER, en la Corniche Kennedy


A media mañana, podemos tomar un trozo de pizza, los marselleses las adoran y las hacen muy ricas. Una posibilidad es el camión de las pizzas en Castellane, a Lucas y Sara les encanta.

Couscous de cordero

 

El almuerzo puede ser en un pequeño restaurante tunecino, muy cerca de la Rue Ferreol, la calle de las tiendas. 

 


Restaurante tunecino Le Palmier

 O podemos tomar 'le plat du jour' en un restaurante para locales, pequeño, con buen precio y comida razonable en el Panier; el barrio antiguo cerca del Vieux Port. 

Plat du Jour - Le Protis - Le Panier

 


Deliciosas frites

En cualquier restaurante te pondrán una botella de agua fresca sin que la pidas y una cubitera con hielos.

Agua, siempre. Y rosé

 Las patatas fritas, les frites, siempre estarán riquísimas.

También podemos tomar cualquier plato oriental que te apetezca en el bufe del restaurante LE PACIFIQUE

Bufe en Le Pacifique 4

Le Pacifique - Paraíso de la comida oriental
Las heladerías, pastelerías, boulangeries... te dejan  sin palabras. Ofrecen una gran variedad de productos que se pueden comprar para una comida rápida en el parque o en el trabajo, o en la playa: empanadillas argentinas, mexicanas, rollos, tacos, kebab, quiches, pinchitos. Tienen comida para llevar dulce y salada, de todas las nacionalidades y de todos los lugares del mundo. 

 En Marsella puedes encontrar restaurantes de cualquier país y región del mundo Además,por supuesto, de la buena comida francesa o provenzal.

Los marselleses adoran la pizza y la hacen muy rica

Marsella es la diversidad hecha ciudad

Mercado de Noailles, como en Casablanca

Mercado de Noailles en el  corazón de Marsella






Una tisana natural - café con encanto en el Panier




Una ciudad variada, diversa, como una heladería

Un café para descansar de nuevo

Y un poco de sol

sábado, 14 de mayo de 2022

No se qué pensar

La adolescente 

... poblársele las ingles de amapolas.


 
"Huele a sangre mezclada con espliego,
venida entre un olor de resplandores.
A sangre huelen las quemadas flores
y a súbito ciprés de sangre el fuego.

Del aire baja un repentino riego
de astro y sangre resueltos en olores
y un tornado de aromas y colores
al mundo deja por la sangre ciego.

Fría y enferma y sin dormir y aullando,
desatada la fiebre va saltando,
como un temblor, por las terrazas sola.

Coagulada la luna en la cornisa
mira la adolescente sin camisa
poblársele las ingles de amapolas."

Poema de Rafael Alberti de su libro 'El Angel Erótico'

Una bendición o una maldición

  No se qué pensar, de verdad.

Las mujeres siempre hemos tenido la regla, y siempre nos ha tocado pasar unos días malos cada mes, unos meses mejores, otros mas chungos. Pero a pesar de eso, hemos ido a clase, a trabajar, de excursión, de paseo, de juerga, de viaje. Hemos hecho la vida, siempre.

Ahora plantean esta nueva ley: días de permiso para mujeres que tengan reglas dolorosas. 

Y a mi se me plantean muchas preguntas: ¿Quien decide si tienes derecho a la baja o no,  quien te da esa baja? ¿quien hace tu trabajo si tu tienes ese problema y no iras a trabajar uno o dos días cada mes?,¿quien te justifica en la empresa?, ¿quien te te paga esos días? ¿quien cuenta contigo si hay pendiente un ascenso, una promoción?

Y si tienes pendiente un viaje ¿también te quedarás en casa?  o una ruta en bicicleta, o un partido de tenis, ¿los harás? ¿te quedaras en casa? ¿quien se tomara horas o días de baja de su tiempo libre?

Además, a veces parece que los políticos y las políticas descubren la pólvora amarilla o que la tierra no es plana y dicen de pronto: -- A partir de ahora, en los centros escolares siempre habrá a disposición de las alumnas y gratis las compresas o tampones que necesiten.  Eso ya se hace en los colegios e institutos desde hace muchísimos años. Yo he sido secretaria en un Instituto mucho tiempo y siempre  se compraban los artículos higiénicos necesarios para darlos a  las chicas. Ellas siempre sabían que tenían que pedirlos en en la conserjería del centro.  Igual que también durante mucho tiempo había un botiquín con aspirinas, antiinflamatorios y otras pastillas analgésicas para el dolor menstrual u otros pequeños problemas hasta que las leyes cambiaron y se nos dijo que no podíamos dar medicinas a nuestro alumnado. 

Pero admito que es una idea fantástica lo de reducir el IVA de los productos de higiene femenina. No son artículos de lujo, son de primera necesidad. Ya va siendo hora de bajar sus altísimos precios.


miércoles, 11 de mayo de 2022

La conversión del abuelo

El camino de regreso de la playa

Cuando volvíamos de la playa ayer me fijé en que junto al cementerio  de un pueblo del Valle de Lecrín habían construido un par de casas modernas. Desde la autovía se veía un cartel muy grande en una de ellas: VELATORIO. Curioso nombre: en mi pueblo, como en todos los pueblos y ciudades por aquí cerca, hay tanatorios pero lo de velatorio o - velorio- como se decía antes a lo de acompañar la familia del difunto, es algo antiguo, algo que se hacía en las casas, y que ahora se hace en el Tanatorio.

El cartel me recordó otras ocasiones en que he pasado algunas horas junto a un difunto, o junto a la familia del mismo.

Mi tía Dora solía contar que nunca se había reído más en su vida que en el velatorio de su padre. Algunos amigos que estaban acompañando a la familia se pusieron a contar chistes y no pararon en toda la noche y ella, con los nervios de sentir que debía estar llorando, no podía parar de reír con las ocurrencias de aquella gente.

Yo no estuve en ese velatorio con ella pero cuando murió Luisa, la madre de Ramona mi vecina del segundo, fui con mis dos hermanas al cementerio a acompañar a la familia. Yo me había sentido un poco forzada a estar allí; conocía a Ramona, pero poco a su madre que llevaba mucho tiempo enferma y estoy segura de que ella me confundía con cualquiera de mis hermanas.  

 Al final pasamos una de esas noches memorables en la que nos reímos con todas nuestras fuerzas con las historias que nos contó Antonia, la hermana de la difunta, sobre su abuelo, el abuelo de Luisa y Antonia. Yo calculé que estas dos hermanas debían rondar por los ochenta y tantos años largos, así que me pregunté en qué momento remoto del pasado habría sucedido la historia que ahora nos contaba esta mujer. 

La misa en el pueblo

"Nuestro abuelo se crió en la familia más religiosa de su pueblo, tanto que todos sus miembros asistían diariamente a la misa de diez en la parroquia y llevaban con ellos a todas las criaturas de la casa, grandes y pequeñas. Cuando los mayores se acercaban a comulgar hacían turnos para que siempre se quedara un familiar con los críos en el banco. Nunca se les había ocurrido dejarlos en casa. El abuelo era uno de esos pequeños y siguió cumpliendo con las tradiciones religiosas de su familia hasta que se alejó del pueblo y de su familia para ir a hacer el servicio militar" - nos contó Antonia.

Antonia nos dijo que lo enviaron al norte a luchar contra los Carlistas. Si hago cálculos de su edad y de los posibles 20 años de su abuelo quizás podría deducir de qué guerra Carlista estaba hablando, pero en el fondo da exactamente igual: todas las guerras son iguales, carlistas, civiles o inciviles.  Porque el abuelo volvió de la guerra convertido en otra persona. Todo lo que había sufrido, lo que había vivido y lo que había visto en el ejército, en la población civil y, sobre todo, en la iglesia, le había cambiado radicalmente. Se declaró ateo y anticlerical. No quería volver a saber nada de la religión ni de la iglesia y así lo explicó a todos los que quisieron escucharlo.

Este chiste de Forges se publicó en el diario EL PAÍS  el día 26 de marzo de 2006,  el día que ETA declaró una tregua, que posteriormente rompió

Así pasó su vida, siguió viviendo en el pueblo y pasaron los años. Ya mayor cayó enfermo y pasó mucho tiempo en la cama. Era evidente que se estaba muriendo. Cuando sus hermanos vieron que ya ni hablaba, ni conocía los que estaban junto a él y parecía haber perdido la consciencia, decidieron llamar el cura para que le administrara los últimos sacramentos.

Toda la familia rodeaba la cama del abuelo, de rodillas rezaban pidiendo a Dios por la salvación de su alma. El cura rezaba sus oraciones y  se acercó al enfermo con el hisopo levantado para ungirlo con los santos oleos.  

En ese momento el abuelo alzó su mano y agarró con todas sus fuerzas el brazo del sacerdote que se disponía a dejar caer sus oleos. Hecho una fiera empezó a dar grandes voces. - ¿Cómo habéis podido? No quiero que se acerque a mí, ¡que no me toque! Fuera, Fuera, echadlo lejos de aquí. ¡¡¡Fuera!!!

Los misterios de la religión
El cura salió del dormitorio y de la casa como si hubiera visto al mismísimo diablo resucitado y el abuelo se quedó tan tranquilo en su lecho de enfermo. A los pocos días falleció.

Cuando la familia preparaba el funeral y el entierro, el párroco se acercó por la casa a decirles que no pensaba dar sepultura al abuelo en el cementerio porque no había muerto como un buen cristiano.  Los hermanos hicieron llegar al párroco sus planes de emplear el dinero que habían pensado gastar en el funeral, el entierro y las misas por el alma del abuelo muerto, en comprar aceite, pan y comida para repartir a los pobres del pueblo.

Poco tiempo tardó el párroco en volver por la casa familiar para comunicarles que en atención a la probada religiosidad de todos ellos, el abuelo sería enterrado en el panteón familiar como ellos tenían pensado hacer al principio, y además se les dirían todas las misas que ellos estimaran oportuno encargar.

Cristiana sepultura

 —Faltaría más—, dijo – Ustedes son una de las familias mas cristianas del pueblo ¿Cómo iba a ser de otra manera?"

Esa es la historia de la conversión del abuelo, como me la contaron os la cuento- pero yo creo que debería haberla llamado ‘La conversión del cura’