viernes, 27 de diciembre de 2019

¡Vámonos de tiendas!

Se que no entraré o no dormiré, mejor dicho, en un hotel de mi ciudad por la sencilla razón de que vivo aquí, ya tengo sito para dormir; y en el supuesto caso de que mi casa se inundara o la destruyera un terremoto, siempre puedo acudir a familiares y  amigos para escapar unos días provisionalmente mientas el problema se arreglara.
Pues lo mismo que se que no pediré una habitación en un hotel de Granada para mi, se que hay tiendas en Granada, y por supuesto restaurantes y bares, en los que nunca entraré. Y no lo haré porque no están abiertos para mi: son todos para turistas y visitantes. 
No me voy a quejar, ya he dicho en otros posts de mi blog que en esta ciudad vivimos del turismo y tenemos que cuidarlo y proponerle lugares donde se dejen la pasta. Es así, y ya está. 
De hecho, cada vez que voy de tiendas en el centro de Granada, es decir, que no me voy a los horribles centros comerciales de los barrios, sino que paseo por Plaza Bib-Rambla, Puerta Real y el Zacatín, por las calles más céntricas de mi ciudad, cada vez que voy por allí, hay una tienda menos y un restaurante de comida rápida más.
El sábado, cuando salimos a ver la noria con los pequeños, Elvi me preguntó si conocía alguna tienda nueva de ropa, del tipo que nos gustan,; ni boutique de lujo, ni tienda de foeles (ver nota).
 - No tengo ni idea de tiendas, le dije. Pero creo que no haya nada nuevo del tipo que tu buscas. No, que yo sepa. No quedan tiendas normales.
Y ayer, cuando me acerque a ver el escaparte de la zapatería Roselli en la esquina de Reyes Católicos y Puerta Real, en el edificio OLMEDO, para echar un vistazo a sus preciosos zapatos - todos me gustan - vi que estaban no de REBAJAS, sino de LIQUIDACIÓN. Otra menos, otro quiosco de comida rápida MÁS.
Zapatería Roselli - Abierta en 1965

No me fijé en los zapatos, porque había una foto antigua de la tienda - año 1965 , cuando la abrieron- y  un cartel que nos explicaba a sus clientes por qué cerraban la tienda: la ley de arrendamientos y alquiles les obligaba a cerrar el negocio. No podía pagar los nuevos precios por ese solar en el mismísimo centro de la ciudad.  Adiós, una vez más.
Mercería aun abierta

111 ANIVERSARIO - ¡Enhorabuena!
Por eso, cuando vi los escaparates de una mercería muy tradicional en la calle Marqués de Gerona, subiendo hacia la Catedral, les hice un montón de fotos. Ellos celebran con orgullo que llevan 111 años en el mismo sitio vendiendo toda clase de artículos de costura y lencería a todas las señoras de esta ciudad.  Fijaos qué curiosos objetos nos enseñan en sus escaparates. Son autenticas piezas de museo.
Hilaturas para zurcior
Sujetador antiguo - como la tienda
Al menos algunas tiendas se están salvando, pero son auténticos héroes en este desierto comercial. Yo a veces entro en ellas con respeto y con cualquier mínima excusa - una bobina, unas agujas, una cremallera - porque para mi son museos de tiempos antiguos, tiempos que ya son el pasado y las visito como tales - Y, si puedo, les hago fotos para guardar estos recuerdos. 

NOTA foeles - Término de vocabulario granaino: ropa fea y muy usada

jueves, 19 de diciembre de 2019

La planta 14


Ayer vi el capitulo de la tercera temporada de THE CROWN que trata sobre la huelga de los mineros ingleses en 1972 cuando era Primer Ministro el conservador Edward Heath. Pedían mejoras salariares y mejores condiciones de trabajo. Los mineros le echaron un pulso al gobierno porque sabían que la razón estaba de su lado. Fueron momentos muy duros que yo recuerdo especialmente porque entonces estaba estudiando Filología Inglesa y mi profesor de Geografía británica nos explicaba también la geografía política y económica de Gran bretaña y nos hablaba de los problemas de la minería.
También recuerdo la gran huelga minera de 1984-85 con Margaret Thatcher. Aquello fue aun peor. Yo había vivido dos meses en Edimburgo a comienzos de 1982, justo antes de que comenzara la Guerra de las Malvinas. El país ya tenia el aire triste de la época Thatcher.  La minería al estilo de siempre estaba acabando y las minas cerraban unas tras otras. 
Antiguas minas de plomo - Linares
También en mi pueblo, Linares, en la década de los 60 y 70 las minas de plomo cerraron poco a poco y con con su cierre se perdieron los trabajos de los mineros y de todas las personas que vivían en torno a las minas. El pueblo perdió su principal fuente de ingresos, se cerraron fábricas y empresas que vivían al calor de las minas. Ahora es un pueblo que no reconozco.
Lo mismo que sucedió en la cuenca minera de Asturias. 
Durante nuestra estancia en Asturias nos acercamos a los pueblos mineros de Mieres y Langreo que son ahora pueblos casi vacíos. Alfonso dice que la gente vive de las pensiones de los abuelos mineros; cuando estos mueran ¿de que vivirán? ¿quien quedará allí?
Son situaciones tristes con soluciones casi imposibles.  
Yo recordé las canciones de Víctor Manuel sobre sobre la dura vida de los mineros, sobre todo esta, La planta 14, que aquí os traigo, junto con el vídeo que encontré en YOUTUBE, porque me emociona siempre que la escucho.


 El pozo 14 - Víctor Manuel. - 

NOTA: Las imágenes de este video no corresponden, como algunos apuntan, al accidente que costó la vida a 14 mineros del Pozo San Nicolás en agosto de 1995. Se trata de uno de los últimos accidentes padecidos en el Valle de Turón, más concretamente en el Pozo Santa Barbará, el 19 de diciembre de 1992 y que acabo con la vida de 4 mineros, y cuyos cuerpos tardaron casi una semana en ser rescatados.  (Youtube)

Arqueología minera junto a la senda


Recorrimos un pequeño tramo de la senda que une varios antiguos poblados mineros del Valle del Turón. El día estaba muy oscuro, había mucha niebla y hacía mucho frio y mucha humedad, pero era el tiempo perfecto para recorrer unos parajes tan tristes. 
Pozo Espìnos - comienza la senda

Comenzamos junto al Pozo Espinos, uno de los más antiguos de España. Se cerró hace ya mucho tiempo y hoy está reconstruido: En un pequeño edificio junto a la cabria había varios paneles que explicaban la historia de esta mina.


Cuando cerraron las minas se acabó la vida en esa zona y ahora todo está oscuro y abandonado: las minas, las cabrias, los pozos, las oficinas, la antigua escuela y las casas de los mineros.  
El  tramo de la senda del Turón que recorrimos era una zona de arqueología minera con explicaciones para escolares y paseantes. A ambos lados del camino han dejado los restos de la antigua maquinaria de las minas: perforadoras, vagonetas, bombas, motores.  Es un museo triste.
Cabria del pozo Santa Bárbara
Pozo Fortuna

También pasamos junto al Pozo Fortuna. Nombre paradójico para un pozo del que nunca se llegó a sacar carbón porque empezó la guerra civil al poco de empezarlo y sirvió como fosa común de cientos de habitantes del valle que fueron fusilados por los nacionales. Aunque es un lugar realmente desolador no dejéis de visitarlo. Es preciso conocer nuestra historia y saber que siempre hubo personas que sufrieron muy duras condiciones de trabajo y, a pesar de eso, como hacían los mineros durante sus peores huelgas o accidentes, siempre demostraron su solidaridad y su ayuda mutua. Son un ejemplo.

jueves, 12 de diciembre de 2019

Viaje al norte


Largas olas - temporal del norte

Si vas al norte, lo normal es que te llueva un día sí y otro también, pero nosotros hemos tenido mucha suerte con el tiempo y ha llovido poco, lo justo para hacernos comprar un paraguas y para tener que refugiarnos un día en los soportales del paseo junto a la playa de San Lorenzo; pero yo creo que ese día el agua no venía del cielo, venia del mar: había un tremendo temporal de esos con olas que saltan por encima del Club de Regatas.



Isa dice que no era para tanto, que no habían tenido que cortar el tráfico y que por esas olas no saldríamos en el telediario, pero a mí me parecían olas, olas, de las de verdad, no de las que tenemos en el Mediterráneo. 

Hasta arriba

Porque estas olas venían con mucha fuerza desde muy lejos, avanzaban hasta la baranda del paseo y subían los escalones de la Escalerona y llevaban tanta espuma y tanta agua pulverizada que te mojabas aunque no estuviera lloviendo.

Lo mejor es que veáis las fotos.

Paseando por la orilla
La gran playa sin las olas


A veces la arena desaparece

martes, 3 de diciembre de 2019

¡YO NO ME HE PERDIDO!

Sucedió en verano.
Parque Acuático - remolinos y aventuras
 Lo primero que hicimos fue fijar un lugar de encuentro.   Pusimos nuestro campamento bajo la pequeña sombra de un arbolito junto a la piscina de olas. Allí dejamos nuestros bártulos: las toallas, la bolsa nevera, la cesta de la comida, siete pares de chanclas y las cremas para el sol y nos separamos dispuestos a disfrutar del ultimo rincón del parque hasta que no poder más.
Esto último es mentira, yo no me lancé por ningún tobogán ni me metí en la piscina de olas, ni disfruté de ninguna otra atracción; sin gafas aquello me parecía un laberinto sin salida y sin entrada y yo estaba allí en medio, de pie junto al arbolito, fingiendo que controlaba a la pequeña tribu y confiando en que ellos se controlaran entre sí. 
¡Cinco chavales y un parque acuático! ¡Menuda aventura! Las dos mayores decidieron ir a su aire y nosotros pensamos que los tres pequeños se cuidarían mutuamente.
Fijamos las normas, cada veinte minutos tenían que venir al campamento y dentro de dos horas repartiría los primeros zumos y bocatas.
 - Muy bien. ¡Hasta luego!
Piscina de bolas
Bolas de colores
El primer control fue bien, otra capa de crema y a seguir con los baños, el segundo también, y el tercero también bien, aunque habían pasado casi cuarenta minutos y llegaban ya un poco remolones.
A la hora de los bocadillos el pequeño no apareció. Los demás confiaban en encontrarlo en el punto de encuentro y nosotros también.
  Empecé a repartir bocadillos.
- El hambre le hará venir, pensé.
- Lo vi en el tobogán de los delfines - dijo Ara - hace como unos diez minutos.
- Yo estuve con él en el tobogán gigante. Le dio miedo tirarse y se fue al de los pequeños - dijo Pau
Y luego ya no lo vieron más
No llegó a la hora de la comida y empezamos a buscarlo y a preocuparnos. Lo llamamos por los altavoces, pero era imposible entender su mensaje, la música y los ruidos lo volvían ininteligible.
Nos separamos en todas direcciones.
- Está aquí, no se puede haber ido, nos decíamos
- Ya, pero, ¿dónde está? 


Deconstructing Isabel
En el remolino
La hora de comer reunía a las familias bajo las sombras, en el autoservicio y en el quiosco de las pizzas. Era el momento más tranquilo del parque acuático.
 De pronto lo vimos, allí, en la piscina de las bolas, disfrutando sin que nadie le avasallara ni le molestara, con todos los chorros, las pelotas y el agua para él solo.
- Joan, ven aquí. Te estábamos buscando. ¡Te habías perdido!
- No, yo me he perdido. Yo sabía dónde estaba. ¡Erais vosotros los que estabais perdidos!


Eso dijo Nico la otra noche. Éramos nosotros los que andábamos perdidos.