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martes, 3 de diciembre de 2019

¡YO NO ME HE PERDIDO!

Sucedió en verano.
Parque Acuático - remolinos y aventuras
 Lo primero que hicimos fue fijar un lugar de encuentro.   Pusimos nuestro campamento bajo la pequeña sombra de un arbolito junto a la piscina de olas. Allí dejamos nuestros bártulos: las toallas, la bolsa nevera, la cesta de la comida, siete pares de chanclas y las cremas para el sol y nos separamos dispuestos a disfrutar del ultimo rincón del parque hasta que no poder más.
Esto último es mentira, yo no me lancé por ningún tobogán ni me metí en la piscina de olas, ni disfruté de ninguna otra atracción; sin gafas aquello me parecía un laberinto sin salida y sin entrada y yo estaba allí en medio, de pie junto al arbolito, fingiendo que controlaba a la pequeña tribu y confiando en que ellos se controlaran entre sí. 
¡Cinco chavales y un parque acuático! ¡Menuda aventura! Las dos mayores decidieron ir a su aire y nosotros pensamos que los tres pequeños se cuidarían mutuamente.
Fijamos las normas, cada veinte minutos tenían que venir al campamento y dentro de dos horas repartiría los primeros zumos y bocatas.
 - Muy bien. ¡Hasta luego!
Piscina de bolas
Bolas de colores
El primer control fue bien, otra capa de crema y a seguir con los baños, el segundo también, y el tercero también bien, aunque habían pasado casi cuarenta minutos y llegaban ya un poco remolones.
A la hora de los bocadillos el pequeño no apareció. Los demás confiaban en encontrarlo en el punto de encuentro y nosotros también.
  Empecé a repartir bocadillos.
- El hambre le hará venir, pensé.
- Lo vi en el tobogán de los delfines - dijo Ara - hace como unos diez minutos.
- Yo estuve con él en el tobogán gigante. Le dio miedo tirarse y se fue al de los pequeños - dijo Pau
Y luego ya no lo vieron más
No llegó a la hora de la comida y empezamos a buscarlo y a preocuparnos. Lo llamamos por los altavoces, pero era imposible entender su mensaje, la música y los ruidos lo volvían ininteligible.
Nos separamos en todas direcciones.
- Está aquí, no se puede haber ido, nos decíamos
- Ya, pero, ¿dónde está? 


Deconstructing Isabel
En el remolino
La hora de comer reunía a las familias bajo las sombras, en el autoservicio y en el quiosco de las pizzas. Era el momento más tranquilo del parque acuático.
 De pronto lo vimos, allí, en la piscina de las bolas, disfrutando sin que nadie le avasallara ni le molestara, con todos los chorros, las pelotas y el agua para él solo.
- Joan, ven aquí. Te estábamos buscando. ¡Te habías perdido!
- No, yo NO me he perdido. Yo sabía dónde estaba. ¡Erais vosotros los que estabais perdidos!


Eso dijo Nico la otra noche. Éramos nosotros los que andábamos perdidos.

viernes, 2 de junio de 2017

L'été à Marseille

Peonías en Boulevard Michelet
Peonías en Boulevard Michelet
 Hay tantas cosas que ver y disfrutar en Marsella que cada vez que vamos descubrimos rincones nuevos y yo, como siempre, no paro de hacer fotos.

Os traigo unas fotos del Mercado de flores de los viernes en Boulevard Michelet. Es el mejor momento del año para disfrutar de los puestos de flor cortada y macetas. A mi me encantan estas peonías múltiples.

También quiero que nos acompañéis el domingo por la mañana por La Corniche J. F. Kennedy, algo así como el paseo marítimo de Marsella
Es un paseo popular donde los amigos y familias se reúnen en unas playas pequeñitas y artificiales. Se bañan, toman el sol, comen y echan el día juntos. Muchos paseábamos tranquilamente disfrutando del buen tiempo, otros tomaban el primer sol de la temporada en los restaurantes con terraza al borde del mar, otros practicaban deportes y los mas osados se se lanzaban al agua por donde más peligroso es y mas prohibido está.
Al fondo el Castillo de If

Fiesta junto al mar
Desde el paseo se disfruta de la vista del Archipiélago de Frioul, del Castillo de If y pasamos por el pequeño puerto de Vallon des Auffes donde algún día iremos a tomar una buena sopa Bullabesa.

 En nuestro camino también vimos La Puerta de Oriente, el Mareógrafo, la Playa de los Catalanes...
La Puerta de Oriente
(yo siempre me acuerdo de Pau en esta playa 😏)
Prohibido saltar




Con esta barca le haré la competencia al Piojo
Vallon des Auffes
Paseo por el Vieux Port
Siempre hay lugares que visitar y fotografiar. Hoy os he llevado a la playa por la zona de La Corniche.
También hoy hemos visitado el Vieux Port y sus puestos de pescado. Y, hablando de pescado, os traigo algo de comer y beber, que buena falta hacen después de tanto paseo.
Alioli a la Provenzal
Alioli a la provenzal. ¡¡Buenísimo!!


La noria del Vieux Port

Los puestos de pescado
Tapas en Marsella  - EXPLORE, May 26th 2017
Tapas en Marsella

 

El reflejo del agua en el Vieux Port
Mercado de pescado en el Quai de la Fraternité

Colores provenzales en Marsella
Otro día iremos de paseo por la zona monumental de la ciudad. 
Esperad que se me ponga bien del todo mi tobillo y os llevaré aun mas lejos.
La razón principal de nuestra visita a Marsella

lunes, 3 de abril de 2017

Citar fuentes

"Desde estas altas rocas innombrables pudiera verse el mar"
Ahora que Tere y yo estamos revisando y corrigiendo su libro Materiales y objetos tradicionales PARA CONTAR CUENTOS porque va a publicar una nueva edición, a veces tenemos el problema de que es imposible encontrar ahora mismo en Internet algunas de las referencias que ella utilizó en la edición antigua,  y Tere insiste en que, aunque las páginas web que mencionaba en su libro ya no existan, hay que citarlas en la nueva edición tal y como estaban entonces porque ella sacó la información de ahí y quiere citar todas las fuentes utilizadas.

Hoy escribo sobre lo de citar fuentes porque ahora, cuando Jairo García Jaramillo ha publicado el libro 'Poesía Reunida' con todos los poemas escritos por Pablo del Águiladecidí releer el único libro que este autor tenia publicado hasta ahora: "Desde estas altas rocas innombrables pudiera verse el mar (1973)".  
 En en uno de los poemas de este libro,  CASIDA DEL AMOR QUE SE FUE Y NO VINO encontré estos versos:


Libro de Pablo del Águila
'Pesarosos los ratos antes de decidirnos
antes de descubrirnos con las manos vacías y una inquieta sonrisa
- ¿Quieres ponerle algo a mamá, querido? -
y cada vez mas tú y cada vez más yo
            sin rastro de nosotros:
como una vieja historia que se repite siempre
como una bestia ciega que pasase mil veces tras de cada ventana"
Como dicen los ingleses, estos versos 'rang a bell'  - me sonaban -  y recordé esta canción de Joaquín Sabina,
"El agua apaga el fuego,
Y al ardor los años,
Amor se llama el juego
En el que un par de ciegos
Juegan a hacerse daño
Y cada vez peor
Y cada vez más rotos
Y cada vez más tu
Y cada vez más yo
Sin rastro de nosotros"

 ¿Quién los pensó antes? ¿Quién era la fuente?

Encontré esta información sobre la amistad de estos autores de poemas, Pablo del Águila y Joaquín Sabina
Amigos
 En un artículo del Diario de Sevilla con motivo de la entrega de la Medalla de Andalucía como Hijo Predilecto a Joaquín Sabina en el año 2016 se lee lo siguiente:
Su etapa de estudiante -de Joaquín Sabina-  transcurre en Granada donde también comienza a conocer las noches, más de 500. Aquella vida nocturna y juvenil servirían para acumular temática para canciones. Y en Granada vivió también uno de los peores momentos de su vida, cuando un gran amigo maestro y poeta, Pablo de Águila, se suicidó en Nochebuena: "Yo tenía 17 años y eso no se me ha ido nunca de la cabeza, nunca supimos el por qué, era el más guapo, el más listo y el más simpático".


En la página de la SGAE, en su reseña biográfica se dice lo siguiente sobre Joaquín Sabina:

En 1968 se trasladó a Granada para iniciar sus estudios de Filología Románica; nada más llegar, entró en contacto con un grupo de jóvenes escritores –fundamentalmente poetas– que solían reunirse en la universidad y en los bares cercanos a ella, para desfogar –en tertulias mojadas de vino tinto– sus inquietudes literarias, sus posiciones claramente antifranquistas y, sobre todo, la pasión por la vida y por la libertad que todos ellos compartían.      
Entre aquellos jóvenes conoció a Pablo del Águila –poeta que le descubrió a César Vallejo, que le regaló algunos poemas de Neruda, y hacia el que siempre sintió una gran admiración–, a Juan de Loxa –que acababa de poner en marcha un colectivo poético llamado "Poesía 70", del que Joaquín fue colaborador– y a Carlos Cano –que, como él, escribía versos sin imaginarse entonces, ninguno de los dos, que llegarían a convertirse en dos grandes cantautores.



¿Lo sabré alguna vez?
 Y es que con tanto poeta, escritor, cantautor o autor pululando por los círculos artísticos de esta ciudad no es de extrañar que la mayoría de ellos se conozcan e incluso sean amigos, o enemigos, y muchos mantengan una intensa relación. Eran entonces y son ahora  los mismos que siempre aparecen en IDEAL, en GRANADA HOY, en la tele de la provincia o de la autonomía, en los ateneos, en las asociaciones, en las revistas y, por supuesto, en los actos culturales que se celebran cada día de la semana.
Que se conocen, se conocían, se estimaban, se odiaban, se respetaban , se influyen, se copian unos a otros ….  
                     Yo solo digo lo que he visto.