Mostrando entradas con la etiqueta Puente de la Constitución. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Puente de la Constitución. Mostrar todas las entradas

jueves, 12 de diciembre de 2019

Viaje al norte


Largas olas - temporal del norte

Si vas al norte, lo normal es que te llueva un día sí y otro también, pero nosotros hemos tenido mucha suerte con el tiempo y ha llovido poco, lo justo para hacernos comprar un paraguas y para tener que refugiarnos un día en los soportales del paseo junto a la playa de San Lorenzo; pero yo creo que ese día el agua no venía del cielo, venia del mar: había un tremendo temporal de esos con olas que saltan por encima del Club de Regatas.



Isa dice que no era para tanto, que no habían tenido que cortar el tráfico y que por esas olas no saldríamos en el telediario, pero a mí me parecían olas, olas, de las de verdad, no de las que tenemos en el Mediterráneo. 

Hasta arriba

Porque estas olas venían con mucha fuerza desde muy lejos, avanzaban hasta la baranda del paseo y subían los escalones de la Escalerona y llevaban tanta espuma y tanta agua pulverizada que te mojabas aunque no estuviera lloviendo.

Lo mejor es que veáis las fotos.

Paseando por la orilla
La gran playa sin las olas


A veces la arena desaparece

jueves, 17 de diciembre de 2015

El olor de la casa del membrillo

Por la noche, cuando me levanté al cuarto de baño, como hago todos los días, me llegó un olor desagradable y tan fuerte que parecía que uno de los invitados se había dejado los zapatos en el pasillo. Luego pensé que no era ese el olor, mas bien parecía que habíamos dejado el estofado cocinándose lentamente en la olla lenta como yo hago en casa cuando quiero preparar un sabroso guiso de cordero, o peor aún, parecía una coliflor o un brócoli que llevase horas cociéndose.
Crema de verduras
Un guiso oloroso
Pero en esa casa no había olla lenta, ni mucho menos habíamos cocinado un estofado, ni siquiera una sopa de verdad. Para cenar nos tomamos un tazón de sopa de cartón, unas tortillas con los huevos ecológicos que nos dejó como regalo en la mesa de la cocina la dueña de la casa rural donde nos alojábamos y unos ricos embutidos que nos habíamos traído desde casa. 
Así que el olor no procedía de allí.
Quizás fuera la chimenea, quizás alguien había tirado alguna cosa rara al fuego junto con los papeles que sobraron cuando Isa recortó las fotos de los folletos turísticos para  su libreta de viaje.
Teníamos una fantástica chimenea
Quizás en el montón de papelillos iba una monda de mandarina, unas cáscaras de nuez, los envoltorios de las galletas, ¿qué se yo?
Hora de ver la tele un rato


Ese extraño olor me recordaba también al que a veces me sorprende en la cocina de casa. Entonces me paso una mañana entera olisqueando, como un perrillo, todos los rincones. Busco algo podrido en el frutero, en el cajón de la verdura, en el cesto de las patatas o debajo del fregadero,  hasta que hago limpieza general y doy con una pequeña patata apestosa, deshecha y blanquecina que es la responsable de mi limpieza general.
Happy Halloween!
Mi bodegón de este otoño con calabazas


Barroco español
Este quedó precioso
En una ocasión tardé unas semanas en darme cuenta de que el olor procedía de un precioso bodegón de manzanas, membrillos y granadas que había puesto como centro en la mesa del comedor. En las fotos que le hice estaba fantástico   hasta que una manzana podrida acabó con la belleza de mi composición frutal.  Entonces decidí poner solo piñas y otras frutas secas para decorar.
El membrillo y el pozo en el patio de la casa

Pero en nuestra casa rural nadie había hecho nada por mejorar la decoración. La casa era grande, cómoda y caliente. Teníamos lo necesario para pasar allí unos buenos días de vacaciones visitando los alrededores y llegábamos a la casa solo para descansar un rato, cenar, echar unas partidas de cartas o de la wii, que es lo que hacía Isa P, e irnos pronto a la cama, que la vida de turista, como todos sabemos, es dura y hay que madrugar. 
Así que el olor no procedía ni siquiera de un simple frutero de decoración, ni de una jarrón con flores. 
Me volví a acostar con ese olor en la nariz y me levanté temprano, fui la primera y el olor seguía presente en el pasillo.  Quizás procedía de unas habitaciones cerradas con llave en la planta de arriba. La señora de la casa nos explicó que esa era su casa familiar de los veranos y estaba claro que algunas cosas no estaban allí para nosotros. ¿Se habrían dejado algo dentro que ahora se había descompuesto? ¿O habría un fantasma misteriosos que espantaba a los huéspedes para que no demorasen su salida?

No lo sabía, pero poco a poco todos se fueron levantando y empezamos a preparar el desayuno y las maletas porque ya se acababan las pequeñas vacaciones de este puente. 

De pronto mi hermana Isa salió del cuarto de su hija Isap (por pequeña) con un plato en la mano ¡¡lleno de trozos de cebolla!!

Trozos de cebolla

Ese remedio para la nariz atascada de Isa chica era el responsable del olor de la casa del membrillo. Ni guiso, ni potaje, ni membrillo podrido, ¡solo unos cascos de cebolla!
El porche de la casa del membrillo y del olor

Nos reímos un rato con los remedios caseros de mi hermana y nos alivió saber que no dejábamos ningún rastro apestoso en esa casa y que todo estaba bien cuando nos fuimos.
 Aquí tenéis a nuestro grupo, yo estoy al otro lado de la cámara, para variar.


Muchos besos y espero que disfrutemos pronto de otras buenas vacaciones. ¡¡Nos vemos en Navidad!!


miércoles, 9 de diciembre de 2015

Puente en Castilla

Más que un post debería hacer un libro de fotos. Hoy hemos vuelto del viaje y llevo toda la tarde organizándolas por días y temas y tirando a la basura las borrosas, que son muchas, o las que no tienen nada importante. Pero he hecho tantas fotos que podría ilustrar la wikipedia sobre algunos de los castillos y pueblos que hemos visitado. Y hemos visto más cosas y ¡¡hemos hecho muchos kilómetros!!
Han sido cuatro días muy intensos, casi sin parar. Con buena compañía, buen tiempo  y buena comida hemos llegado lejos.
Salimos de casa cuando amanecía
Nos citamos a mitad de camino entre Asturias y Granada con Isa, Alfonso e Isa p(equeña) para pasar este puente juntos en una casa rural de un pueblo de la provincia de Segovia tan pequeño que era muy dificil encontrarlo en los mapas. Pero los GPS hacen maravillas, y el Google map también. La casa era estupenda, cómoda, amplia, limpia y calentita. Teníamos chimenea, tele y wii para pasar unas tardes a gusto cuando se ponía el sol y empezaba a refrescar.
La iglesia en el Castillo
 Juego de Tronos
  El primer día visitamos el castillo de Turégano, que tiene una iglesia dentro, y donde subimos a la torre del Homenaje por unos fantásticos laberintos de piedra en escalera de caracol. Pudimos ver las alcobas del castillo y las mazmorras. Todo está bien conservado pero hay que ser muy valiente para asomarse a contemplar la vista infinita de Castilla desde lo alto de  la torre.
La espadaña de la Iglesia
Siempre que visito estos lugares históricos, me doy cuenta de que no me acuerdo de nada de la historia que estudié hace mil años. Se me mezclan en la cabeza batallas, reyes, ciudades. Debería haber repasado un poco la lección antes de ir por estas tierras castellanas.
Me han gustado mucho los castillos y los pueblos que hemos visitado, pero sobre todo me ha impresionado el paisaje. Todo es tan diferente de Andalucía. 
El otoño ya está terminado por esos campos y la sequía se nota mucho. Las tierras están pardas y lo único verde que se ve son las enormes manchas de pinos que hay en esta zona de Segovia.  Esto si que fue una sorpresa. Nunca hubiera pensado encontrar allí este enorme mar de pinos. Fijaos que hasta la autovía que hay de Segovia a Valladolid se llama Autovía de los Pinares.
Isa

Yo

La cabeza de Isa p

Las vistas, impresionantes

 
Me da miedo, dice Isa




La vista del mar de pinos desde el Castillo de Iscar
Esto es solo el principio de nuestro viaje-aventura de este puente. Os contaré mas y os enseñaré mas castillos. Volveré pronto. ¡Cuando descanse un poco!