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sábado, 11 de octubre de 2025

Herencias

 De mi tía María, mi madrina, heredé la máquina de coser. De su hermana Pilar, mi abuela, heredé el nombre y el mobiliario de mi dormitorio - pero eso es otro capítulo de esta historia.

La SINGER de mi madrina

El primer apellido de ambas lo utilicé como nick en mis primeras cuentas de Internet, Micheo. Ya sé que los apellidos se heredan de los padres, y este, en realidad, era el de mi abuela, pero cuando decidí usarlo en Internet lo hice como homenaje a mi madrina, a la que yo quería desde lejos porque cuando era pequeña me hizo buenos regalos para el bautizo y la primera comunión y me mandaba quinientas pesetas cada día de mi cumpleaños. Dinero que mis padres ingresaban en una cartilla año tras año, hasta que, cuando cumplí los 18, decidí usarlo para hacer un viaje. Como no me daba para mucho viaje,  lo empleé  en unas botas de piel marrones, de tacón alto y de caña alta, buenísimas y carísimas, que me duraron muchos inviernos y con las que yo me sentía más elegante que Nancy Sinatra cuando cantaba su famosa canción.

Heriot Watt University


Hubo otras botas, estas fueron otro regalo, pero de mi primera suegra, que destrocé durante su segundo invierno, cuando me las puse para ir a clase el mes de enero que me dieron la beca para estudiar en Edimburgo. Yo vivía junto al parque Meadows, que en esos días estaba  totalmente cubierto de nieve, y tenía que andar hasta  Chambers  St donde estaba mi facultad de Traducción de la Universidad Heriott Watt justo frente al National Museum of Scotland, donde yo pasaba horas muertas viendo los esqueletos y los objetos colgados del techo porque yo pensaba que no había ido hasta Escocia para estar encerrada en una sala de estudio traduciendo los artículos de EL PAÍS, DIARIO 16  y otra prensa, sobre el escándalo del aceite de colza desnaturalizada.  

Edimburgo - una foto de Tere

Con esos paseos diarios, mis botas se hicieron pedazos. Eran otras botas elegantes  que no estaban pensadas para andar sobre la nieve, pero es que mi primera suegra tampoco pensaba que yo fuera a viajar tan lejos (¡como si su hijo se quedara siempre en casa!) .

En Edimburgo, en mi piso de estudiante, descubrí que había que echar monedas al calefactor para que funcionara, y poner monedas en un tarro para llamar por teléfono y utilizar solo una balda del frigorífico. Allí también  descubrí que lo peor que le puedes hacer a unos zapatos mojados es ponerlos  a secar junto al radiador. Le salió un agujero en cada suela y el zapatero de  Kirk Road me dijo que ya las podía andar tirando, pero me lo dijo en inglés, claro.

Con la máquina de coser que heredé de mi madrina, me convertí en novelista.  Era una SINGER del siglo XIX maravillosa que se podía plegar sobre sí misma y cubrir con su tapa. Primero aprendí a usarla porque mi madre no me había dejado que usara la suya para aprender a coser a máquina, porque decía que le torcíamos las agujas,  le enredábamos las canillas y le perdíamos los hilos.

Con mi propia máquina SINGER hice un mantel, seis servilletas y dos cojines.  Luego la plegué y le puse encima un gran tablero sobre el que coloqué  primero mi máquina de escribir, que también fue una herencia, pero esta de mi padrino, y más tarde puse encima el ordenador. Como el monitor era tan grande y pesado tuve que ponerle  unos listones al tablero para que se quedar bien fijo sobre la máquina de coser. No quería que estuviera mal equilibrada y todo aquel tinglado se viniera bajo y se hiciera trizas como me pasó con la mitad de la vajilla cuando la puse en la mesa de la cocina que se desarmó al hacer mal la distribución de la carga. Claro que la culpa la tuvo aquella moda progre de hacer mesas con dos frágiles caballetes y un tablero de poca monta. ¡Yo no calculé que para poner la vajilla encima tuviera que estudiar alguna lección de física!

Así que con la máquina de coser, el tablero y la máquina de escribir empecé a escribir cuentos, artículos y algún poema. Dejé  la novela para más tarde.

Pero pronto encontré la inspiración en un cajón de la máquina cuando por fin decidí ver qué más cosas aquella máquina guardaba para mí, además de las canillas, el aceite para engrasarla, las agujas de repuesto, la lamparita que se atornillaba para poder ver bien la costura y los artilugios que mi madrina utilizaba para hacer jaretas, ojales y fruncidos.

En uno de los cajones encontré una carta, escrita en buen papel, con estilográfica y letra picuda. Fechada en agosto de 1953. Era un carta de pésame. Nadie me supo decir quién era la difunta y de quién era la firma. Pero así empiezan las novelas.

martes, 6 de febrero de 2018

Valientes

¿Quien es el valiente que se atreve a subir a la Alhambra con unas gélidas temperaturas en un día tan nublado y tan gris que parecía que iba a empezar nevar de un momento a otro? 
¡Valientes!
 Nosotras fuimos las cuatro valientes que decidimos subir a ver la Alhambra bajo la nieve.

Los Jardines del Partal bajo la nieve

Hacía muchísimo frío y todo estaba embarrado y lleno de agua. 
La que no estaba en el suelo de los palacios o en los charcos de los caminos, nos caía de los tejados o los arboles mientras caminábamos por los jardines del Generalife y del Partal y los Palacios Nazaríes.
No tuvimos que hacer nada de cola para comprar las entradas, ya nos lo había dicho Pablete. 
Como hacía mal tiempo  y además estamos en temporada baja no había muchos visitantes y todos sabemos que cuando se puede pasear tranquilamente sin muchedumbres que te agobien por todos sitios es cuando realmente se disfruta de la Alhambra. 
 

¿Nos sentamos un rato?
Nosotras disfrutamos del paseo y de la compañía todo lo que pudimos, aunque tengo que  admitir que al principio fue difícil ponernos de acuerdo sobre la ruta que íbamos a hacer - ¡y eso que solamente eramos cuatro!- ; pero luego todo fue estupendamente.  
Seguimos el recorrido acordado, hicimos muchas fotos, paseamos, charlamos y nos reímos, y no nos pudimos sentar a descansar un poco porque ya ve´si cómoe staban los bancos de nieve.
Había nieve por todos sitios: en los naranjos, en las flores recién plantadas en los jardines, en las huertas del Generalife, en las torres y en la muralla de la Alhambra,  en los cerros del Albaicin y Sacromonte que se veían a lo lejos  y en los setos que teníamos cerca.  
Yo nunca había visto la Alhambra con tanta nieve y me pareció maravillosa.
¡
Tres Flores - Gracias, Matuchi
Que suerte haber podido estar allí!


Selfie las cuatro


Helado de naranja

 

Tres posando

Fresas con nata



Impresionantes vistas

En el Generalife
La nieve sobre los mirtos
La nieve en los tejadillos del Patio de los Leones

 Patio de los Leones - todo de blanco




 

jueves, 28 de febrero de 2013

Celebrando el Dia de Andalucia en casa


La nieve en la acera
El patio de mi casa es particular, cuando nieva se pone blanco como los demás
El pobre jazmín
Os traigo unas fotos de la nieve que ha caído esta mañana en el pueblo y en los alrededores. Estas son de la casa. No se ve mucha nieve en el patio, ¡¡pero hace un frío!!!

 
Parque de Europa
Hemos sido valientes y hemos salido a ver la nieve y a hacer fotos. Todo estaba completamente blanco: el Polígono, la vía del tranvía, la vega, los campos, Sierra Elvira, la Alfaguara, el Peñón de la Mata
 
Al principio salió el sol y se podía ir dando un paseo mientras se deshacía la nieve tan rapidamente que si te descuidabas se te caía toda encima convertida en chapapote blanco desde las farolas, los tejados o los árboles. Luego se ha nublado y hemos vuelto corriendo a tomar un café con churros para entrar en calor.
Peñón de la Mata
Verde -blanco y verde: Día de Andalucía!!


Arroyo helado


Los caminos y los cerros  blancos

martes, 9 de marzo de 2010

Unos con nieve y otros con sol

Si me mandáis fotos de Barcelona bajo esa inmensa nevada que os ha caído encima, prometo que las pongo aquí. Ha tenido que ser algo impresionante. ¿Cómo lo habéis llevado?? 
¿Os ha pillado a alguno en la Ronda de Dalt atascados en el tráfico? ¿Habéis tenido que quedaros a dormir en el trabajo? ¿Estáis en casa envueltos en mantas y sin luz, encendiendo velas y tomando una copita para entrar en calor??
¿O quizá habéis hecho muñecos de nieve en las Ramblas para hacerle la competencia a los miles de mimos que posan a lo largo de todo ese bullicioso paseo?
Bueno, espero vuestras noticias.
Por si acaso, ya traigo yo una foto de la nevada. Que no es mía, claro


Mientras, os mando un poquito del sol que hoy ha salido una rato ¡POR FIN!!

domingo, 10 de enero de 2010

Cercados por la nieve

Ha estado nevando toda la tarde y como siga así  mañana no iremos al cole, ni iremos a ningún sitio. De aquí no hay quien salga. !Estamos rodeados!
Ya se que está nevando en toda España y en todo el extranjero, pero yo cuento lo que veo desde el porche, el patio o la terraza. Y también lo he visto por la tele.
Y estas son las pruebas:


miércoles, 31 de diciembre de 2008

domingo, 29 de enero de 2006

Nieve, nieve, toneladas de nieve

Asi hemos amanecido esta mañana.





A las 2 de la tarde el termometro aún estaba a -4º. Y la nieve del patio no se ha ido en todo el día.