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sábado, 30 de septiembre de 2023

Verano eterno

Ya no leo poesía, digo que no la entiendo, pero en realidad es que ya no me llega como me llegaba antes. A pesar de eso he descubierto un poeta. 

 Hace unas semanas vi una entrevista en la tele en la DOS con Luis Alberto de Cuenca. Me sonaba el nombre, pero no sabía nada sobre él. Al terminar una amena entrevista, el poeta recitó unos poemas suyos, me gustaron y busqué mas en Internet. Vi que era un autor muy conocido. 

Me he comprado uno de sus libros, una antología de poemas - Los mundos y los días y hoy os traigo uno de sus poemas.

El invierno no llegara a alcanzarnos

He elegido este poema que se llama VERANO ETERNO porque me ha gustado su sencillez y porque me ha parecido muy acorde con el 'tiempo' que estamos pasando, sufriendo este largo, larguísimo, caluroso ETERNO verano del año 2023.

Hay quien nos dice: "Amigos, esta historia
ya no va a durar mucho. El invierno se acerca".
Y le decimos: "Somos caballeros
del verano. El invierno no llegará a alcanzarnos.
Mientras el cuerpo aguante,
cantaremos canciones para olvidar el frío.
En las canciones es verano siempre". 
 
Verano en la Provenza


Hoy, ultimo día de septiembre, sigue haciendo tanto calor, los días siguen siendo brillantes y llenos de luz como si aun no fuera otoño, como si estuviéramos en verano. 

Parece que podremos decir como dice el poeta: El invierno no llegara a alcanzarnos. 


Nos sentaremos a esperar que nos alcance el invierno

NOTA.- Casi acaba el mes y aun no había escrito mi entrada mensual. Aquí está. Se que alguien se sentará en este banco con vistas a la vega y Sierra Nevada para leer este pequeño poema.  Espero que le guste.

domingo, 31 de julio de 2022

Fuego en el monte

El pino de Elvi
Yo no lo planté, este pino lo trajo Elvi de unas Jornadas de Bienvenida a los Nuevos Estudiantes que la Universidad de Granada organizó en los paseíllos junto a la Facultad de Ciencias con puestos de información y entrega de recuerdos y regalos a los novatos el año que ella empezó sus estudios.

Elvi vino a casa ese día con un vaso de plástico en el que asomaba un pequeñísimo penacho verde de pino y desde entonces lo cuidamos en casa como uno más de la familia.

Era tan pequeño como un cachorro

Según iba creciendo yo lo trasplantaba a una maceta más grande, hasta que creció tanto que ya no teníamos sitio para él en nuestro pequeño jardín. 

Entonces se lo dimos a Benito, el jardinero municipal, para que lo plantara en uno de los alcorques de la calle Mirasierra, muy cerca de casa. Allí tendría más espacio y más posibilidades de crecer bien.

Los jardineros lo cuidaron siempre e incluso un año lo podaron como si fuera un árbol del jardín. Nosotros lo veíamos crecer y yo le hacía fotos de vez en cuando. 

Elvi con su pino- hace años

Me gustaba compararlo con los dos olmos entre los que Benito lo plantó. Hacían un buen trío y crecían a un buen ritmo.

 Los olmos eran mucho mas altos que nuestro pino porque los olmos crecen rápido, pero también enferman rápido. La enfermedad del olmo ha atacado a todos los de nuestro barrio y aunque los expertos llevan unas semanas este verano poniéndoles inyecciones y  fumigándolos, creo que pocos van a sobrevivir. 

Es triste verlos tan secos y con todas sus hojas transparentes. Las aceras están llenas de virutas marrones y un liquido extraño mancha las losas de la calle.

Hojas secas ya en verano

 Me da pena ver los olmos tan feos y secos, pero también me  consuela ver que nuestro pino se mantiene sano y que ahora está más alto que ellos. 

Yo se lo que ha tardado en crecer este pino. Exactamente ha tardado casi treinta años en alcanzar la altura que se puede ver en la foto de la izquierda.

El pino ahora
 Y ahora cuando en las noticias nos enseñan los incendios devorando los bosques de pinos, encinas, olivos, campos de cultivo, casas y pueblos, me entran ganas de salir con la manguera a apagar el fuego. Esos bosques destruidos tardaran años en volver a estar como antes.

Hace unos días el humo de un incendio en Sierra Elvira llegó cerca de casa. Yo sentía el calor y el olor y las cenizas cayeron sobre las losas del patio. Por un momento pensé que el fuego podría llegar a nuestra calle y recordé las vidas destrozadas de la gente que pierde sus tierras y casas en un fuego. 

Entonces pensé, ¿qué sacaría de mi casa si me desalojaran por un incendio cercano? Sería terrible.

El humo llegó a nuestra calle

Estamos sufriendo un verano muy caluroso y muy difícil de soportar y, sobre todo, muy triste.

miércoles, 25 de agosto de 2021

Sin ideas

 

Campos resecos

 Es por el calor, por las tremendas olas de calor que estamos sufriendo este verano, por esos campos resecos por los que paseo cada día, por la espesa nube de polvo sahariano que lleva unas semanas sobre nuestras cabezas, por ese polvo que se ha posado en todos los muebles de la casa y en las hojas de las plantas del jardín, ese polvo que ayer se convirtió en barro con la poca agua que cayó.

El polvo sahariano

Es por eso por lo que me estoy quedando sin ideas. 

Al menos no me estoy quedando sin fotos. Tengo varias para apoyar los argumentos que os he explicado antes. Pero no tengo más palabras para seguir hablando o escribiendo.

Terribles noticias

El verano en las cunetas

Las noticias que cada día escucho en la tele: los talibanes vuelven a Afganistán, el COVID no se ha ido todavía, las residencias de mayores se vuelven a cerrar a cal y canto, los botellones son incontrolables, los políticos siguen peleando entre ellos, también me dejan sin voz. 

Polvo en el colchón

La lluvia de barro

 


Con la calima no se ve el paisaje

 

lunes, 20 de agosto de 2018

La Cañada del Sereno

Por allí se ve la Maroma - cuando se puede
¡No!. ¡Es por ahí!

Como somos valientes, nos animamos a ir de excursión por la Alfaguara en el Parque Natural de la Sierra de Huetor el sábado pasado.

 Hicimos la ruta de la Cañada del Sereno, que empieza junto a la Casa Forestal de los Peñoncillos.
Al principio se sube entre árboles y piedras por un estrecho sendero donde hay varios miradores con carteles explicativos, y también pasamos junto a las ruinas de un viejo cortijo. 

Después de una parada en uno de estos miradores para 'admirar' el paisaje, comenzamos la bajada por la Umbría del Polvorite hasta llegar  a la pista forestal que viene del cortijo El Chorrillo.
Mirador en el camino -Al fondo el peñón de la Mata

Sigue el camino

Dejamos la pista justo donde está el poste con las indicaciones, bordeamos el cerro de El Púlpito y volvimos a salir a la pista de la Alfaguara, al lado de la Fuente de la Teja, donde Nico nos estaba esperando, con su bici.

Cerro El Púlpito


Como esta primavera ha sido muy húmeda, encontramos que el monte no estaba demasiado seco para ser ya mediados de agosto, incluso vimos lirios y otras flores y lo mejor de todo es que salía un buen caño de agua fresca en la Fuente de la Teja. 
Los lirios de la Alfaguara en verano
Lirios de la Alfaguara

Allí descansamos un rato, nos refrescamos y nos hicimos las fotos.



 
Tras la parada en la Fuente de la Teja, la vuelta hacia los coches se nos hizo interminable. El camino era cuesta arriba y ya eran casi las dos de la tarde, pero Isa p demostró que está en forma y que es la más joven con diferencia, y llegó como las campeonas, la primera y sin inmutarse.

 ¡¡Los demás llegamos al borde del colapso!!



 
Cerca de la Cueva de los Mármoles


Descanso en la Fuente de la Teja
Fuente de la Teja



La competencia
Todos hacemos fotos

El selfie de Isa p. -¡Pasamos un día fantástico!
Este el mapa del recorrido
¡Os dejo información por si os animáis!
Libros de rutas en la provincia de Granada

martes, 31 de julio de 2018

Por los pelos

Verano = playa
Se acaba el mes de julio y aun no he escrito mi post del mes.
¡Que cabeza tengo!
Os traigo solamente unas imágenes de nuestro verano.
Besos calurosos.

Bloques en la arena

Chiringuito

Tiburón

No puede faltar

Ahí tenemos el yate


La sirena del patio

Feliz cosecha!

La Herradura

No hay verano sin botijo
Paseos por la Vega



 

jueves, 20 de octubre de 2016

Viaje a la luz

La mejor crónica: los dibujos de Isa. Aquí en Setenil de las Bodegas
En realidad nuestro viaje del verano con Isa y familia fue un viaje a La Frontera. 
Cuando volvimos a casa y empecé a escribir mi crónica, como hago siempre, me di cuenta de que los tres pueblos en donde habíamos pasado alguna noche estaban en la frontera: Castellar dela Frontera, Vejer de la Frontera y Jerez de la Frontera. 
Setenil de las Bodegas, ahora en foto

Es curioso, pero salió así: Un viaje por La Frontera. Pero también fue un viaje por la luz de los pueblos blancos de la provincia de Cádiz y además viajamos con la compañía de Torso Larin y To Elcalorin, a quienes no habíamos invitado pero se apuntaron desde el primer momento.  ¿Que podíamos esperar en la primera semana de agosto?
La entrada al Castillo de Setenil

Pasamos unos días estupendos llenos de cultura, playa, buenas tapas, cerveza y vinos de la tierra, mucha gente por todos sitios y ¡¡mucho calor!! 
Paseamos, nos bañamos, vimos monumentos y vistamos museos y castillos y ruinas romanas. Con todo eso hice tantas fotos que necesitaría todo un libro para poder ponerlas. 
Aquí os dejo de momento algunas fotos de nuestro primer día de viaje. 
Etapa 1 .- De Granada a Castellar. Parada en Setenil. Comida junto a la Cueva del Gato y llegada al Hotel del Castillo en Castellar de la Frontera.
Un chapuzón muy refrescante
 
Las dos Isas

Todo fue bonito, pero yo recuerdo especialmente el frescor del río junto a la Cueva del Gato. Las familias que se bañaban en una gran poza limpia y fresca me recordaron a nuestros baños en el Rio Verde los veranos que pasábamos en Cazulas. 


También recuerdo con emoción la primera noche del viaje en el Castillo de Castellar.  Nos alojamos en un castillo de verdad, en lo alto de un cerro, con unas vistas maravillosas. Abajo se ve veía el Pantano de Guadarranque y estábamos rodeados de una preciosa sierra con pinos y alcornoques.
En el viejo pueblo de Castellar cenamos unas ricas tapas y antes de irnos a descansar y en el patio del castillo, junto a las almenas, nos tomamos una cerveza. El  camarero apagó las pocas luces que había y entonces pudimos volver a ver las estrellas. Esas que han desaparecido de todos o casi todos nuestro cielos. Era fantástico. 
Isa p y yo nos tumbamos en lo alto de la almena a ver el cielo y a intentar hacer fotos en la oscuridad. No salieron muy bien porque incluso desde allí se intuían a lo lejos las luces de la Costa y de los pueblos cercanos. 
¿A que parece un decorado de Juego de Tronos?

Las almenas, las estrellas y el cielo


A la mañana siguiente vimos águilas sobrevolando el castillo y con su vuelo sobre nosotros salimos a explorar otros lugares que ya os enseñaré otro día.
 
Las aguilas