Mostrando entradas con la etiqueta Casa de Nico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Casa de Nico. Mostrar todas las entradas

jueves, 13 de octubre de 2022

La cortina de la cocina

2007 - Bolas de colores
Hoy es el día que quito la cortina de la puerta de la cocina que da al patio, la meto en su caja y la guardo en el sótano junto con los colchones desinflados, los churros de colores, los cojines de las butacas y la cesta de las toallas. Hoy es el día que declaro oficialmente terminado el verano. 

2008- De bolas marrones

Este año ha sido casi un mes después de que entrase el otoño, pero es que en esta tierra los veranos se alargan por San Miguel y por el veranillo de los membrillos hasta el Pilar.

Ya de hoy no pasa que quite la cortina porque prefiero que entren las moscas y las pocas avispas que van quedando pero que entre la luz del sol que ya no nos ciega y nos deja desayunar con la puerta abierta. 

Con chispas del sol

Y es que yo cuelgo la cortina de la cocina cada verano para poder dejar la puerta abierta todo el día sin preocuparnos de que entren los insectos y los fuertes rayos mañaneros del sol. Pero la cortina también nos acompaña cuando decidimos comer en el patio. Entonces se arrastra por encima de los platos y cubiertos que hay que bajar para poner la mesa. Luego, tengo que abrirla con la cabeza para poder entrar en la cocina con las manos ocupadas con los platos sucios, las fuentes donde he servido la comida, o la bandeja de los vasos y copas usados durante el almuerzo. 

EL churro y los juguetes que guardo con la cortina

Poner la cortina en la cocina es una tradición en esta casa desde hace muchos veranos y hemos tardado todo este tiempo en dar con el modelo más adecuado para nosotros. 

 

De falso bambú

Cortina de flores de tela
Hemos tenido cortinas de cuerda,  de chapas de botellas, de bolas de madera, de flores de tela, de trocitos de falso bambú de colores y en una ocasión hasta colgué una cortina hecha de plaquitas de falso nácar que quedaba preciosa pero enganchaba los pelos de todas nuestras visitas. 

Bolas de colores

Las cortinas de bolas de madera tenían dibujos geométricos que se quedaban descompuestos a las dos o tres semanas porque las tiras laterales se metían en el quicio de la puerta y al cerrarla, las bolas crujían como si estuviera cascando nueces y poco a poco el dibujo desaparecía y la cortina también. 

De toda la vida

A veces era un buen lío
Nunca puse una buena cortina de tela, una de esas cortinas tradicionales con las que siempre se han tapado las puertas de la calle en las casas de los pueblos y que tenían muchos usos: proteger la madera del inclemente sol, dejar que entrara el fresco  y poder ver la gente pasar. 

-- Buenas tardes, --me decía siempre mi vecina, la señora Carmela, desde su sillita de anea detrás de su cortina, cuando yo pasaba delante de su puerta.

Cortina de la casa de Nico
Este año hemos encontrado la solución:  Una cortina de cintas de plástico que se enrollan sobre sí mismas como tirabuzones de niña traviesa. No se destroza en el quicio de la puerta, no se engancha en la ropa o los pelos y no se deshace poco a poco como le pasó a la cortina de flores de tela que alegraba la vista del jardín pero que parecía la vela de un barco cuando soplaba un poco de viento. 

Y no me olvido de otras cortinas encontradas en otras casas por ahí, como esta de la casa de Nico, con unas maravillosas sombras.
 

La última - Espero que dure muchos años

Aunque nos ha ido bien con la nueva cortina, hoy ya la he quitado. 

Se acabo el verano. He dicho.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Tiempo de fiestas

Ya se que voy con retraso.
Mas vale tarde que nunca, y una imagen vale mas que mil palabras.
Así que os dejo las fotos y vosotros le ponéis los pies (a las fotos) y los que no estuvieseis ese día, preparaos para la próxima cita familiar.
Solo una pregunta ¿Por qué estaba Lucia mirando tan fijamente el repostero de Nico??? ;-)


martes, 6 de diciembre de 2005

San Nicolas

Lucia - abanderada
Los tres Mosqueteros
En nuestra casa la Navidad empezaba el día de san Nicolás. No porque lo asociáramos con un santo varón de barba blanca que venía del norte ni mucho menos, sino porque era el santo de mi padre y había comida especial y venían sus amigos y con suerte, cuando eramos pequeños, no ibamos al cole por la tarde; asi que empezábamos a decorar la casa, a colgar bolas y guirnaldas y desempolvar las figuritas del belén y a buscar musgo, cortezas y papel azul con estrellas.
Después, con el tiempo, lo han hecho día de fiesta, y ahora celebramos la Constitución y no hay escuela ni tiendas ni nadie trabaja y todo el mundo hace puente, aunque, como ha pasado en estos días en Granada, caigan chuzos de punta.
De hecho mi padre solía decir que esta Constitución tenía que ser la Nicolasa, igual que la de 1812 era la Pepa, porque se aprobó el día de San José.
Hoy ha salido el sol y hemos subido a Víznar a ver a Nico y a la familia y aquí están los tres mosqueteros, los tres primos, defendiendo el fuerte y el castillo con espadas de madera, con arcos de cuerdas que ellos mismos han fabricado, con banderas y con toda la energía del mundo. Lo han pasado en grande y yo me harté de hacerles fotos.