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domingo, 9 de agosto de 2020

Echarse un farol

Tan viejo como la pared

O dos, o tres, o cuatro. Los que hagan falta, los que te encuentres por el camino. Yo siempre miro a los faroles y por eso tropiezo con los baches del suelo. Como tengo una buena colección, os traigo unos pocos; faroles, no baches.


Cuesta de los Chinos

Se le ha ido un poco la cabeza

Estas fotos las hice hoy, esta mañana, en este domingo caluroso de agosto en nuestro paseo por el Bosque de la Alhambra, la Cuesta de los Chinos y la Carrera del Darro.

También llamada Cuesta del Rey Chico
 


viernes, 29 de julio de 2016

Caras duras

Estos si que tienen la cara dura, más aun que los políticos
Las playas de nuestra maravillosa costa granadina no tienen arena, tienen piedras.

No son guijarros, ni chinitas, ni cosas parecidas; son, simple y llanamente, piedras, peñascos, loscos, cantos, pedruscos, casi rocas, casi adoquines.

Por eso es imposible hacer castillos de arena con los cubitos como hace todo el mundo en esas idílicas  playas doradas de Levante o del AtlánticoNo se puede pasear por la playa, ni dejar que la arenilla te acaricie entre los dedos de los pies. Más bien hay que usar cangrejeras u otras zapatillas parecidas a las de los buceadores para poder llegar hasta el agua sin dejarse la planta del pie machacada al caminar sobre las dichosas piedras.
Clear waters
La muralla de piedras
Por eso en esta foto se ven las sandalias de Pedro, aparcadas en la orilla, y a él se le adivina en el agua. La cabecita de la derecha es la de Isa P. El velero no tiene dueño, conocido, digo.

No me importan las piedras porque ya estoy acostumbrada y pienso que también tienen sus ventajas: a diferencia de la arena, no se te quedan pegadas en los pies o en la piel, se quitan fácilmente con sacudirse un poco al salir de la playa. Es decir, no te las llevas incorporada, como la arena, hasta el ultimo rincón del apartamento.
Huevos de diplodocus
Estas enormes piedras parecen fósiles de huevos de dinosaurios


Además, yo creo que incentivan más la creatividad. Y si no me creéis, aquí os dejo los ejemplos de todas las cosas que hemos hecho este verano en la playa con las piedras, Isa P, su amiga Malena y yo
Pasen a ver el monstruo
Real estate bubble: Blocks on the beach
Bloques de apartamentos con vistas a la playa

Quizás recordéis estos maravillosos bloques de apartamentos y urbanizaciones que hizo Isa P hace unos años en La Herradura. Nos quitaron esos pisos de las manos. Y es que quedaron realmente preciosos y originales.
Family portrait on the beach “Reto En La Playa”
¿Qué os parece mi 'Retrato de familia en la Playa'?


Templo budista en El Cañuelo
También os dejo estos templos budistas que encontramos una tranquila mañana en la Playa de El Cañuelo. Digo tranquila, porque aun no habían llegado las multitudes de bañistas y supongo que por la tarde no quedarían ni los restos. 
Que tengáis un maravilloso mes de agosto. ¡Estad tranquilos y disfrutad de las vacaciones!  

Equilibrio
Mantened el equilibrio

miércoles, 25 de junio de 2014

Verano, hora de la siesta



En la tienda de labores modernas de la calle San Antón, ayer una señora enseñaba costura a tres niñas de la edad de Isa chica. Mientras cosían aplicaciones en unos tapetes, ella les explicaba cosas y les hacía preguntas. ¿Quién sabe la diferencia entre una aguja y un alfiler?  Una de ellas, muy aplicada, lo sabía:  'La aguja tiene un ojo, y el alfiler tiene una cabeza.'

Y yo me quedé pensando que nosotras no estudiábamos  estas teorías, sencillamente hacíamos prácticas. Durante el curso cosíamos muestras de bodoques, cadenetas, presillas, ojales, zurcidos y cosas parecidas en clase de hogar y durante el verano, hacíamos labores de punto de cruz a la hora de la siesta. 

Mis labores

Pero otras veces, sobre todo cuando estábamos en Cázulas, a la hora de la siesta, mientras los mayores dormían y la casa estaba a oscuras, nosotros salíamos de excursión.

No le temíamos al terrible sol de la hora, ni al tremendo calor que desprenden los bosques de pinos.  Como no conocíamos los senderos,  trotábamos por los cortafuegos monte arriba a buscar el mar aunque fuera desde tan lejos.

Y si no había mar, siempre había almendras que recolectar y algún que otro cortijo abandonado donde sobrevivían a duras penas algunos árboles frutales que nos proporcionaban una sabrosa merienda de ciruelas  o melocotones.
!966 - Agosto - Río Verde

Mirador o Parador de la Cabra Montes - Hoy en ruinas

La serrería
Los cortafuegos
Aquí empieza el sendero
¿A que se parece al cauce seco del Río Verde?
A veces también encontrábamos una pequeña fuente para refrescarnos. Pero lo normal era terminar la excursión en el río Verde, aunque entonces no tenía nombre para nosotros, y remojarnos los píes mientras caminábamos por él de vuelta a la casa y a la serrería. Llegaba la hora de arreglarse para sentarse en el porche a esperar la cena y la oscuridad de la noche. Después, ya era hora de contemplar las estrellas y la luna y  las polillas arremolinadas en la lámpara de encima de la puerta. Entonces rezábamos  el rosario en familia "para mantenernos siempre unidos". 

Quedaban unos momentos para acostar a las pequeñas, un rato de charla, planificar la excursión del día siguiente y un poco de lectura, quizás alguna carta a los amigos o amores.

Sendero del acantilado

Durante las excursiones que hacemos en estos días de verano, cerca de la Playa de Cantarriján o por Cerro Gordo, el olor caliente de los pinos me evoca aquellas tardes de verano a la hora de la siesta.

Os traigo unas fotos del pasado y del presente.
El verano es buen tiempo para recordar que entonces los días eran mas largos y los caminos menos duros. ¡Y sobre todo, eramos mucho más jóvenes!
Como los caminos de Cázulas