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miércoles, 11 de mayo de 2016

Mi gato - Clases de ceramica 4º

 Mi gato salero, que no saleroso
Yo también tengo un gatito, como Rosario Flores - por algo somos primas-, pero el mío es realmente pequeño, tamaño salero para ser más precisa, y con ese gatito no consigo espantar a los gatos que se cuelan en el jardín y se instalan a vivir en el sótano.
Los miercoles, clase de cerámica - Abril dia 6
Primeros pasos del nuevo minino

Así que cuando Carmen, mi profe, me preguntó qué se me había ocurrido para las clases de modelado y escultura, le dije que iba a hacer un gato grande para ponerlo  en el patio, como si fuera el enano de Amelie y con él asustar a todos los gatos invasores.
El gato que esta triste y azul se ha colado en el patio
El gato del vecino
Me gustaría conseguir 
Un gato que pasa de mi
¡¡Esa mirada gatuna!!
que el gato del vecino no se pasee por la tapia y por el toldo de la piscina más chulo un ocho, no me mire con una sonrisa más irónica que el gato de Cheshire cuando lo quiero espantar, no se mee en la alfombrilla de la entrada y, sobre todo, no se instale en el sótano como un rey: hace su cama en cualquier prenda de ropa o tela que por allí se me olvide y cría camada tras camada de gatitos encima del asiento de la silla de despacho de Pedro que bajamos cuando pintamos la casa hace cinco años.   

Lo peor no es que viva en el sótano, después de todo así nunca tendremos ratones, lo peor es el olor que hay a gato en todos los trastos allí acumulados y sobre todo,  los tremendos sustos que me pega cuando entro en su 'casa' a buscar algún objeto perdido.
Gato blanco o gato negro, lo importante es ...
Gato a rayas

Con gafas de sol



Creo que no voy a tener éxito porque el minino que he hecho en la clase de cerámica en estas ultimas semanas ha salido un poco pequeño para la misión defensiva que yo le había buscado y no tiene cara de fiera. 
¡Qué bigotes!Tengo un problema de pulso

Este gato no asusta ni a las moscas.  Así que tendré que buscarle otra ocupación. Espero que mi nuevo minino no se convierta en un 'pongo' que añadir a la inmensa colección que ya tenemos. Yo ya lo considero de la familia.
Me parece que he visto dos lindos gatitos
¿Quien es?


Hablando de familia, buscando gatos en mi galería de fotos, me he encontrado estos lindos gatitos y una pequeña gatita. ¿Os suenan?
¡Espero que sean buenos amigos!

jueves, 21 de abril de 2016

Historia de una ventana - Clases de cerámica 3

Tengo otra ventana en la cocina - Esta es su historia

Me sentí tan perdida con la nueva tarea de mi clase de cerámica, modelar un mural, que lo único  que se me ocurrió fue buscar inspiración para el motivo entre mis fotografías.  
Aquí lo podéis apreciar. Un poco siniestro, ¿no?
 
Ya os conté, en mi primer post sobre mis clases en La Oficina de la Cerámica, que el único mural que hice en la Escuela de Artes y Oficios  quedó tan triste y sombrío que lo colgué en un rincón de la entrada de casa detrás de las enormes hojas de una maceta de 'orejas de elefante' para no tirarlo a la basura y que pasara lo mas desapercibido posible.



Ventana de Banon - Provenza

Pero ahora, yo quería  hacer algo muy diferente.   Y de entre toda mi colección de ventanas alegres, luminosas, coloridas y llenas de detalles de la Provenza, escogí unas cuantas y con ellas hice el primer boceto. 
El sapo en el alfeizar
Ventana de Reillanne con sapo- Provenza


Y al pasarlo al barro, quedó así. 

Primer día de trabajo en el mural

En la clase de la semana siguiente, cuando ya el barro se había secado, puse el engobe -el barro de colores- en la pared de la casa y en el macetero, y quedó como veis aquí y mas tarde Carmen coció en el horno nuestros murales por primera vez.


 
Tras la 1ª cocción con los esmaltes sin cocer
 
Finalmente puse el esmalte de color azul en los postigos, el esmalte transparente para dar brillo en los marcos de la ventana y, sobre todo, puse unos pedacitos de cristal azul para hacer los cristales de la ventana. Ese detalle final me encantó. Creo que es lo que realza el encanto de esta pequeña ventanita provenzal.

¡¡Con cristales de verdad!!
 
Ayer Carmen nos dio nuestros murales, y yo estoy feliz con mi ventana porque creo que ha quedado preciosa y porque me sentía tan perdida cuando la empecé y tan inútil para el modelado que creí que no saldría nada decente.
El pajarito

 Pero Carmen, mi profe de cerámica, como ya os he dicho, es una chica que nos motiva y nos anima constantemente. Siempre ve el aspecto positivo de nuestras 'obras de arte' e ignora, por supuesto que a propósito, nuestros fallos de alumnas novatas y un poco torpes porque sabe que estamos deseando aprender y disfrutamos cada momento de nuestras clases en su taller.
Con florecitas en el macetero

 Desde aquí le mando un besos a ella y  mis compañeras de taller, Teresa, Ellen y Paqui, por la fantástica experiencia que está siendo este taller de cerámica. Se que leen mi blog de vez en cuando y por eso también les mando otro beso.

domingo, 28 de febrero de 2016

Cerámica 2ª parte - Making of (que no es off)


Ya tengo en casa algunas de las cosas que hemos hecho en la clase de cerámica con Carmen. De hecho ya he colocado mi plato en el hueco de la escalera,  entre los de mi colección, de la que os hablaba en el anterior post.
¿Cual es el mío?
Los moldes de los dos platos
Siguiendo siempre las instrucciones de mi profe, hice el plato con un molde, lo bañé en esmalte transparente y pinté con óxidos, con un pincel y un tampón hecho con una pequeña esponjilla, la decoración que previamente había pensado. Ha quedado bien ¿verdad? Aquí lo podéis ver ya en la pared y aquí está la historia.
Pequeña chopera con sol y nubes

Antes de cocer en el horno

Ya cocido


Después de hacer este plato para colgar y este otro un poco más grande, con hojitas verdes y amarillas, para poner las galletas, hice  un mosaico de cuerda seca. A mí me gusta mucho esta técnica de origen andalusí pero es bastante difícil. Es preciso tener habilidad y paciencia para trazar bien la figura con la cuerda seca en el barro cocido y también para llenar el dibujo con los esmaltes. Los colores finales son casi siempre una sorpresa.
La foto original, Amanecer en Velilla

Versión simplificada
Proyecto a lápiz

La cuerda seca en los azulejos de barro cocido
Mosaico preparado para el horno
Aquí podéis ver la idea original: es un paisaje marino al amanecer en la playa de Velilla, que luego he simplificado y adaptado al tamaño de los azulejos.
Y este es el resultado final

Pequeña prueba en 15 por 15
 Todas estas 'creaciones mías' me han recordado a cuando mi vecina, en las clases de mayores de la Casa de la Cultura, aprendió a decorar figuras de escayola: llenó su porche, la pared de la entrada de su casa y la terraza de su dormitorio, que se veía desde la calle, de guirnaldas, angelotes, bodegones de frutas y otras piezas horribles llenas de fuertes colores que la llenaban de satisfacción a ella y a mí de espanto. Espero que a mis visitas no les pase otro tanto con la exposición de cerámica que tendré que poner en las paredes del patio. 
Dibujo hecho en engobe
Porque tengo más cosas:  un pequeño mural, hecho sobre engobe y luego esmaltado en azul, que podéis ver aquí,
Mural ya cocido y esmaltado
un mural hecho con modelado sobre barro en el que estoy haciendo una ventana.... ¡¡Y esto solo en dos meses!! 

No me preocupa el destino final de mis obras de arte; disfruto haciéndolas, se me va el tiempo volando y ojalá siga en esto mucho tiempo. 
Mis mándalas
Y es que hay aficiones para todos los gustos.
Unos hacen mándalas, como esta imagen de una App de mi  móvil, otros  crucigramas, sudokus, jeroglíficos, punto de cruz, ganchillo, cupcakes o incluso escriben posts o hacen fotografías, o se tragan todas las series de la tele. 
Por casualidad leí el domingo pasado en EL PAÍS SEMANAL un articulo sobre jóvenes ceramistas españoles. Hacen cosas realmente atractivas y modernas, y además !las venden! 

Aunque yo ya no soy joven, quizás algún día tenga una obra tan bonita y la venda con tanto éxito como ellos. 
Por ahora, mis obras finales solo estarán en el patio o en el hueco de la escalera esperando vuestra vista y vuestro aplauso. ¡Espero!

viernes, 19 de febrero de 2016

Clases de cerámica - 1ª parte



Mis profesores de cerámica  de la Escuela de Artes y Oficios eran unos señores de cierta edad que pertenecían a una familia de alfareros de toda la vida, los Morales Alguacil.  Tenían una fábrica de cerámica de Fajalauza en la carretera de Murcia y eran unos auténticos maestros alfareros.
Cerámica de Fajalauza - Colección de la autora
Uno de ellos de vez en cuando se subía en aquel altísimo torno manual que había en el aula y nos hacía una perfecta demostración de su arte.
El famoso jarrón - Cortesía Internet
En una ocasión le vi hacer un jarrón del tamaño y forma del de Las Gacelas, que se puede ver en el Museo de la Alhambra, de un tirón llegando a ponerse de pie en el taburete del torno para levantar toda la pella de barro. Cuando ya estaba terminado, lo rompió y echó todo el barro a la tina donde se guardaba para reutilizarlo después de ser amasado un buen rato. 
Nos quedamos con la boca abierta. Tanto esfuerzo era solo para enseñarnos qué cosas se podían hacer con el torno y qué cosas sabia hacer él, Don Agustín, nuestro maestro.
Una vez en Túnez, también vi a un muchacho en un torno alto elaborando piezas para los turistas. ¡Era espectacular! 
Alfarero de Túnez

Yo nunca levanté más de 10 centímetros con el torno. Mi única obra de alfarería con el torno fue un lapicero que desapareció en una mudanza.
Mi espejo

El famoso plato
Pero hice otras cosas en la clase de cerámica. Aquí os enseño algunas, Con la técnica de la cuerda seca decoré un marco de espejo, un plato, algún colgante hippy y un mosaico para una mesita de jardín que se hizo mil pedazos en un día triste. Menos mal que Isa me hizo un precioso mural de diseño para sustituir el de mi mesa roto, que era solo una abstracción de un huevo frito.  También modelé un mural con agujeros que luego cubrí de esmalte color gris piedra. No quedó bien. De hecho lo colgué en la entrada de casa, encima de las macetas de los rododendros y nadie se fija en él. Mejor. 
Parte de la colección
Y luego olvidé la cerámica. Me limité a traer platos de recuerdos de los viajes o me los traían los amigos. Así junté  una buena colección que pusimos en el hueco de la escalera. ¡¡Menos mal que tenemos escalera!!

Hace unos años intenté volver al tema y Pedro me regaló un torno eléctrico. Ya os hablé de él: 'Tengo el Corazón partío'. No fue un buen momento. Me había dado ya por las fotos y aunque Nico y yo trabajamos con el torno durante un tiempo en el sótano, ahora está allí almacenando polvo, un trasto mas entre los mil trastos que se acumulan. Pienso ponerlo en funcionamiento pronto, creo.
Otro trasto más del sótano

Pero ahora que he vuelto a clases de cerámica, todo es diferente. Mi profe se llama Carmen, es joven, entusiasta y una gran artista. En sus clases nos enseña las técnicas y los materiales de la cerámica, cuerda seca, la falsa y la real, los esmaltes, los óxidos, el engobe, el modelado y muchas cosas más. Pero sobre todo me encanta su paciencia, su manera de alentarnos todo el tiempo y, por supuesto, su gran creatividad. Creo que es una artista y os recomiendo que os paséis un día por su tienda taller para admirar y comprar algunas de sus hermosas creaciones. Se llama Oficina de la Cerámica y está en el Camino de Ronda en Granada, junto a la parada de metro (je!) de Alcázar Genil
En ese link podéis ver su perfil en el facebook y en la página Ceramic Postal podeis ver algunas de sus creaciones. Seguro que os encantan.
Hoy solo os pongo unas fotos del taller - tienda de Carmen.
El escaparate

La obra de Carmen

Esta historia continuará. ¡¡Lo prometo!!