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domingo, 19 de enero de 2020

Made in China - PONGOS 2


Nunca supe ni cuanta gente vivía en la casa de enfrente, ni qué relación había entre ellos. Parecían  una gran familia: padre, madre, tíos, tías, hermanos, cuñadas y sus criaturas.
    Después de  unas semanas viviendo en la casa, empecé a distinguirlos y me di cuenta de que los habitantes mayores cambiaban: se iba unos y venían otros. Las criaturas siempre eran las mismas: cuatro, un adolescente, dos niñas pequeñas y un bebé. Éstos eran los más visibles porque salían cada mañana acompañados de un mayor camino del colegio o de la guardería.
Almacén exterior
       Tampoco supe nunca qué horario de trabajo tenían. Sé que eran los dueños del bazar chino  que había frente al Mercadona que estaba abierto todo el día, todos los días del año, incluidos domingos, festivos y Navidad.
       Supongo que por eso no tenían tiempo de limpiar la casa. El patio de delante y el garaje, que a veces se dejaban abierto, estaban llenos de toda clase de trastos: cajas, bolsas, palés, cartones, hasta ruedas de coche.
       A veces por la noche llegaba una furgoneta o un camión que descargaba su mercancía y lo dejaban todo amontonado en cualquier lugar de la casa, dentro o fuera. 
Una vez descargaron uno de esos frigoríficos para los refrescos que se usan en las ferias y ahí se quedó cuando se fueron hasta que llegó la nueva inquilina a ocupar la casa. Tuvo que alquilar un contenedor de basura para librarse de todo lo que encontró.

        Un hombre de mediana edad solía salir a fumar y a escupir a la puerta de la calle en los días más fríos del invierno. Supongo que no tenían calefacción y allí al solecito, estaba mejor que dentro de la casa.
        Como los niños iban al colegio y me los encontraba por la calle,  pronto pude hablar con ellos. Me enseñaban palabras en su idioma, me contaban cosas de su vida y me dijeron sus nombres. Aun no se los habían cambiado. Al poco tiempo, el hermano mayor me pidió que le llamara Eliseo, las niñas también se habían cambiado el nombre: una era Ana y la otra Vanesa. - Es más fácil así, me explicaron.
Pequeño detalle chino
Los padres, o los familiares mayores hablaban muy poco español. Cuando nos veíamos al entrar o salir de nuestras casas, solíamos intercambiar un breve saludo y una sonrisa. 
 
De todo
    Un día fui al bazar chino a comprar unas cajas de plástico. Eliseo estaba a cargo de la caja y entre cliente y cliente leía un libro. Le pregunté cómo le iban los estudios y dijo que estaba contento, que le gustaban mucho las clases pero que apenas tenía tiempo para estudiar y por eso se llevaba los libros a la tienda. Le pregunté por el que tenía al lado de la caja. 
La Celestina, dijo
 -" La Celestina", - dijo. 
         Le miré con lástima. Yo nunca había conseguido pasar del segundo capítulo ni en mis mejores días de estudiante de Bachillerato y él ¡ya lo estaba terminando! 
Volví al bazar chino por Navidad
Unos meses más tarde, ya cerca de la Navidad, volví al bazar chino para comprar unos marcos de fotos y adornos para la casa. La tienda estaba abarrotada como era habitual en esos días. Eliseo y su madre cobraban a los clientes. 
      Cuando me llegó el turno los dos me saludaron con una gran sonrisa. Hacía tiempo que no veía a la señora porque se habían mudado del barrio unos meses antes; su español seguía siendo muy básico, lo entendía, pero no lo hablaba bien y solo me dijo hola, inclinando la cabeza como un saludo ritual, pero me sonreía todo el tiempo. 
      Le dije que me alegraba de verla y de ver lo bien que estaban sus hijos. Eliseo se lo tradujo y ella volvió a sonreír. 
     Cuando me dio la vuelta de mi compra, Eliseo me entregó también un pequeño paquete.
- Es para ti. Mi madre quiere hacerte un regalo. 
      Lo abrí antes de retirarme de la caja. Unos cisnes de cristal ante un espejo era su regalo.
Cisnes de cristal
- Muchas gracias, le dije y también le sonreí mucho tiempo.

Ahora tengo que guardar mis pequeños cisnes porque valen muchas sonrisas.

domingo, 21 de enero de 2007

¡Ya estan aqui!

Regalo de mis vecinos
Como aquellos invasores, que procedían de un lejano planeta que se estaba extinguiendo y venían a la Tierra a acabar con los terrícolas y a apoderarse de ella. Exactamente igual: Ya están aquí. Es cierto que ya llevaban un tiempo entre nosotros. Al principio solo con unos cuantos restaurantes exóticos y baratos, luego unas pocas tiendas con objetos de bastante mala calidad, pero mas baratos que nadie, mas que las famosas tiendas de 'Todo a Cien'; a eso le añadieron después unas tiendas-quioscos de alimentación, chucherías y bebidas de horario ilimitado y situadas estrategicamente al lado de las zonas de 'botellón'; y luego llegaron mas restaurantes y mas bazares y mas tiendas, aún pequeñas. Pero ahora es diferente. Están en los mejores locales, en las zonas mas caras donde han abierto unos establecimientos enormes llenos de cacharros y de metros cuadrados, con mas variedad de objetos inútiles e incluso útiles que el mismísimo 'Corte Inglés', y los puedes encontrar en cualquier pueblo y ciudad.
¿Quienes son? ¡Mis vecinos, los CHINOS!
Llegaron al barrio hace poco mas de un año y abrieron una tienda inmensa donde puedes encontrar cualquier cosa que se te ocurra.
Ayer entramos a comprar unas cestas para el pan y, de paso, compramos un velero, un set de cajas de cartón para guardar ropa, dos carretes de hilo, unos clips, una cajita de chinchetas, una libreta para la lista de la compra, una cortina de bolas para la puerta de la cocina, una botella para tener agua en la nevera, cuatro marcos para la pared de la escalera, un cinturón para los vaqueros con estampado de leopardo, una bolsa de etiquetas adhesivas para los congelados, dos rotuladores indelebles, un bote de pegamento....., en realidad no lo compramos todo ayer, pero si en varias visitas desde que abrieron la tienda. ¡Y es que hay tantas cosas, y tan baratas!
Y despues de cobrarnos lo que habíamos comprado, mi vecina me entregó esta figurita diciendo: 'Un legalo pala ti'. Y yo la he puesto en un sitio especial en la casa y en este blog, para que todos la podais disfrutar. Espero que os guste tanto como me gusta a mi.