Mostrando entradas con la etiqueta Universidad de Granada. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Universidad de Granada. Mostrar todas las entradas

miércoles, 22 de junio de 2022

Hoy, poesía

En su momento
 Me he encontrado una revista muy antigua, de mi época de la facultad y justo el mismo día compré nísperos en la frutería y de repente se unieron las dos cosas. Fue magia


Poema de I . - Espero su permiso para poner su nombre

TIERRA 2 POESÍA - Mayo 1973

Quedan pocas cosas de entonces, y menos aún de los nísperos que compré.


Nadie en el mundo pisaría esta semilla de níspora hermosa y brillante....


martes, 23 de febrero de 2021

23-F Me quedé sin tesis

Por culpa del golpe de estado, me quedé sin escribir mi tesis doctoral.

Fachada Palacio de las Columnas

 No sé lo que me perdí en mi vida profesional por no tener la tesis. Pienso que quizás hubiera podido llegar a inspectora o, como otra profe de mi instituto que sí era doctora, hubiera alcanzado la mejor posición en la lista de profesoras solicitantes para un puesto en un instituto del extranjero y hubiera podido vivir unos años en Roma, o en París o en Lisboa.

 O quizás me hubieran llamado para ‘trabajar’ como asesora  y experta en aquellas agencias extrañas de algunas Consejerías de la Junta de Andalucía que inventó  el PSOE, unas agencias  que hacían los trabajos que correspondían a los funcionarios que dichas consejerías ya tenían. Con lo cual duplicaron los puestos de trabajo y los costes de la administración, pero no conseguían doble trabajo realizado.

No lo sé. Pero yo con la tesis hubiera tenido mejor currículum y en lugar de formar parte del Tribunal que vigilaba y corregía los exámenes para alumnos libres de Bachillerato que se sacaron de la manga hace unos cuantos años, hubiera formado parte de la Comisión que elaboró las pruebas. Como la Junta no se fiaba  de nosotros, los profesores en activo, creó una comisión solo para elaborar estas pruebas, como creó otras Comisiones para fiscalizar el funcionamiento de los centros, el uso de los recursos, la escolarización o la formación del profesorado.

  Estas agencias eran un buen sistema para colocar a sus activos, como dicen los espías en las series de la televisión. Con esos activos, y sus familias y sus amigos,  bien colocados se aseguraron los votos durante muchos años hasta que se les acabó el chollo a ellos y llegaron otros.

 Ahora me pregunto qué habrá sido de tantas agencias, comisiones, universidades y otras instituciones fantasmas que se sacaron de la chistera. ¿Seguirán aun funcionando con el gobierno de coalición que tenemos ahora en Andalucía? No tengo ni idea.  Quizás las critique porque a mí nunca me llamaron para estar en ellas, para soltar la tiza y pasar unos años ‘sabáticos’ a costa de la Administración.

No, yo cumplí con mis obligaciones de profesora de secundaria día tras día durante 38 años, ya sé que como hicieron muchos otros. Hablo de esto ahora solamente porque hoy hace 40 años del fallido Golpe de Estado, y la mierda del pronunciamiento de Tejero me cambió la vida. 

El bar de Letras, lleno de leyendas

Aquel 23-F de 1981 me había citado en el Bar de Letras con Manolo, un amigo y compañero de  estudios de Filología Inglesa. Íbamos a ponernos de acuerdo sobre los temas de nuestras tesis; los dos las queríamos hacer sobre Didáctica de la Lengua Inglesa y antes de buscar un director queríamos tener unos cuantos puntos muy claros. Habíamos quedado a las siete de la tarde; yo tenía un par de clases antes de esa hora en mis nuevos estudios de Traducción e Interpretación que se impartían en el Palacio de las Columnas, donde antes estuvo la Facultad de Letras y por eso su bar seguía siendo el Bar de Letras y por eso nos citamos allí.

Pero ni siquiera llegamos a vernos. Tejero entró pistola en mano en el Congreso a las 18.23 y todos nuestros planes se hicieron pedazos. El bar se vació, la Facultad se quedó en silencio. Nos marchamos a casa.

Allí se enterró mi tesis, y la de Manolo, creo.

Aquí podéis seguir la historia, en este programa de  RTVE


jueves, 3 de diciembre de 2015

Tiempo de amarillos


Este va por Tere que me mandó ayer un poema de Elena Martín-Vivaldi dedicado al ginkgo biloba milenario que hay en el Jardín Botánico de la Universidad, en el edificio de la Facultad de Derecho.
un poema para Elena
Un banco, una alfombra, un poema

Tengo que ir varias veces hasta dar con el día exacto para hacer las fotos de cada otoño.  El que las hojas se vuelvan completamente amarillas depende del sol, de la lluvia y del frío. Este año el otoño del ginkgo ha sido un poco tardío pero, como siempre, la espera merece la pena. 
Es posible encontrar otros ginkgos en Granada. parece que se han puesto de moda, pero los de la Gran Vía, Parque García Lorca, calle San jerónimo o los de la Plaza de Bibataubín se ponen antes amarillos porque son muy jóvenes y pequeños. El ginkgo que nos ocupa, el de Elena, es enorme, dicen que es milenario. Sus hojas llenan todo el jardín de amarillo y ocupan todo el cielo sobre las demás plantas y árboles del Botánico.

Un gran árbol

Hojas limpias

Este es el poema:
GINKGO BILOBA   [ÁRBOL MILENARIO]   
Un árbol. Bien. Amarillo
de otoño. Y esplendoroso
se abre al cielo, codicioso
de más luz. Grita su brillo
hacia el jardín. Y sencillo,
libre, su color derrama
frente al azul. Como llama
crece, arde, se ilumina
su sangre antigua. Domina
todo el aire rama a rama.
Todo el aire, rama a rama,
se enciende por la amarilla
plenitud del árbol. Brilla
lo que, sólo azul, se inflama
de un fuego de oro: oriflama.
No bandera. Alegre fuente
de color: Clava ascendente
su áureo mástil hacia el cielo.
De tantos siglos su anhelo
nos alcanza. Luz de oriente.
Amarillo. Aún no imagina
el viento, la desbandada
de sus hojas, ya apagada
su claridad. Se avecina
la tarde gris. Ni adivina
su soledad, esa tristeza
de sus ramas.
          Fue certeza,  alegría – ¡otoño! - . Faro
de abierta luz.
         Desamparo  después. ¿Dónde tu belleza?
18-ginkgo
El sol en sus hojas

Jardin Botanico -
Detalles
Os dejo unas fotos que me he ido encontrando por ahí.
El poema en bronce bajo el ginkgo









    




Al solecito del otoño
 Es curioso, hoy,  precisamente, me he encontrado a estas señoras charlando con Doña Elena en la Avda de la Constitución.

¡Disfrutad de lo que queda del otoño y del  próximo San Puente!