viernes, 22 de abril de 2011

Comidas con vistas

Cuando se hace turismo las visitas culturales están muy bien y son muy instructivas. Se aprenden cosas del pasado y del presente y se conoce mejor a las gentes de los lugares que se visitan.
Pero yo creo que una parte muy importante de este turismo son las comidas.
Por muchas razones:
también las comidas son instructivas, se disfruta de un buen plato, y además se disfruta de una buena conversación.

Por si eso fuera poco, la única forma de ver la Cúpula del Reichstag desde dentro es hacer una reserva en el restaurante de la terraza y tomar allí un delicioso brunch un domingo por la mañana y luego, tranquilamente, recorrer las rampas de subida y bajada entre los pocos afortunados visitantes que han tenido la misma idea que nosotros.
Hoy por hoy, el acceso a los turistas está restringido. Solo se admiten grupos con reservas y los que van al restaurante. Por motivos de seguridad el Reichstag ha cerrado sus puertas y ya no se ven esas largas colas que este verano pasado nos disuadieron de intentar la visita. Bueno, la idea del desayuno-almuerzo la dio Ara, cuando Pedro le pregunto qué quería de regalo de cumple. Nos pareció un regalo fantástico que ademas disfrutamos todos. Y alli que nos fuimos.

Así que por aquí empieza la historia, por las comidas. Como tiene que ser.
Obsérvese en las fotos de arriba el antes y el después: ¡¡No dejamos ni una mijita en los platos!!
Para ver las fotos de la Cúpula - una obra realmente impresionante- pasaros por mi página del flickr. Me quedaron muy bien las fotos.