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lunes, 11 de junio de 2018

Imagenes con palabras

Carteles que nos alegran la vida, nos sorprenden, atraen nuestra atención, nos hacen reir, nos indignan, nos dejan sin palabras, nos plantean cuestiones, nos las resuelven, nos dejan con la duda...
Por el comercio local
Os traigo algunos de mis carteles preferidos.
¡¡Es bloma!!


¿Mantenimiento de qué?
Optimismo
Mi preferida es la de My Fair Lady

¡¡NO ME ROVES MAS!!

No secar el choche en las pistas, agalo fuera

Solo Orgánico  Jajajaja....

En la peluquería

Los hay nuevos y viejos. Eternos o de duración muy limitada. Avisan con educación o groseramente. 

¿Este de dónde ha salido?

Primer premio con razón

Están bien escritos o tiene garrafales faltas de ortografía. Hechos con modernas técnicas reprográficas y con tipos de letra de diseño actualizado a la última  o simplemente a mano, sobre un cartón o una pizarra. 
La demostración de la caroca

No te pierdas ni un detalle: Mira a ambos lados!
Un buen consejo

Están colocados en los escaparates, las farolas, las esquinas, el suelo, las paredes. Los vemos escritos en español, en francés , en inglés o en un idioma extraño que solo los autores conocen.

En un restaurante, claro

Los carteles, los letreros, están en todos sitios. Solo es preciso fijarse en ellos y ¡hacerles unas fotos! 
¿Tenéis por ahí algún tesoro de estos escondido?



lunes, 28 de febrero de 2011

Aviso

Y lo digo en serio.
Me compre unas tiritas especiales en la para-farmacia porque me molestaban los dedos de los pies. Las lleve tres días seguidos, bueno, después de ducharme me ponía unas nuevas.
Al primer día mis dedos parecían dos champiñones, blanquitos como si los hubiera metido en lejía. Pero el prospecto decía que eso era normal. Al cuarto día me empezaron a rabiar y tuve que ir al podólogo a ver qué me pasaba y el tipo, con palabras muy claras, me dijo que me había quemado los dedos y que la sustancia blanca me los seguía quemando y que esas tiritas eran peligrosísimas y que cómo había estado y en qué esta pensando y que si me molestaban los zapatos que usara sandalias o que fuera descalza o que le hiciera un agujero a mis maravillosos y queridos zapatos de Hispanitas comprados en Privalia o que me cortara los dedos. Y yo pensé, 'por qué no te cortas tu la p....'? Pero me callé, dejé que me recortara la piel chamuscada de mis deditos, me echara pomada con antibiótico, me hiciera la cura y me mandara a casa.
Ahora ya estoy bien. Ya no tengo los dedos blancos y la piel, que él me recortó, me está creciendo de nuevo. Ya se que mis dedos ni se me van a caer, ni me los voy a cortar, pero os aviso:
NO USÉIS ESAS TIRITAS CON HUECOS PARA CALLOS Y DUREZAS.
SON UN TREMENDO PELIGRO.