sábado, 4 de marzo de 2017

Inválida, de nuevo

Ahora, el pie
Empecé este blog cuando me rompí el brazo en una tonta caída de la bici hace casi doce años. He seguido con él para iros contando mis novedades desde mi esquina, como puse en el encabezamiento del blog. 
En estos días dejo la esquina - qué mal suena - y me voy al sillón.
Así estoy, como me veis en la foto, con el pie izquierdo escayolado. Ando, malamente, con muletas y Pedro me lleva a veces a la calle en silla de ruedas. 

Mi banco de pruebas

Así van pasando los días.


La cosa no es grave. Me torcí el tobillo de mala manera en otra tonta caída. Esta vez no fue con la bici, sino en el parque, jugando con Lucas en los columpios. Yo no me subí en el tobogán, pero sí que me deslicé por la ladera donde éste estaba colocado a la misma velocidad que él y con menos flexibilidad y muchos mas años. Él cayó de pie, como caen los niños y los gatos y yo me tronché, como nos tronchamos los mayores descalcificados y torpes. 

Ahora tengo reposo para una buena temporada. 
Os contaré mis progresos y mi desesperación.

Barreras infranqueables
También os contaré si me dedico a hacer todas las cosas que se pueden hacer cuando te tienes que quedar en casa tranquilita: retomar la costura, hacer punto, arreglar collares, ordenar cajones, escribir en el blog, ver series a mansalva en la tele, leer libros pendientes, hacer sudokus, aprender francés, navegar por Internet, ordenar los archivos de fotos - o los álbumes antiguos de fotos - ..., o si bien decido no hacer nada y mirar al techo a ver pasar el tiempo. No sé.

Averiguar qué habrá en esos pen drives

Hoy llueve, al menos me queda el consuelo de que con esta lluvia y este frío de invierno tardío tampoco hubiera llegado muy lejos de paseo. 
Es un estúpido consuelo. Os dejo, no tengo mucho humor.