sábado, 24 de marzo de 2012

Adiós a la Britannica


Cuando hace ya muchos años mi amiga Mª A y yo tuvimos que enfrentarnos a la difícil tarea de traducir 'The Shadow of a Gunman' de Sean O'Casey  ,no existía Internet y no teníamos mucha idea de Inglés.
 Para poder comprender aquel libro y ponerlo en un correcto castellano, nos dimos cuenta de que, además de inglés, necesitábamos conocimientos de historia de Irlanda,  mitología celta, tradiciones y traiciones irlandesas y mil cosas más. Fue una labor difícil y el resultado solo fue pasable. Por ahí guardo aquellas páginas, a máquina claro, más como el que guarda apuntes de la carrera, por aquello de la nostalgia, que por su calidad.
Con aquellos extraños y sonoros nombres como el del guerrero celta  Cú Chulain 
o  el gigante Balor of the Evil Eye   o el famoso símbolo del nacionalismo Irlandés Cathleen Ni Houlihan  apareciendo constantemente en esta obra de teatro, parecía que la traducción no terminaría nunca. 
Entonces solo teníamos muchos diccionarios y una amiga irlandesa que nos echaba una mano con las peculiaridades que la obra nos planteaba.
Ahora, con Internet, todo hubiera resultado mucho más fácil.
Pero entonces solo contábamos con la Britannica. Yo la compré y vi que allí estaba todo el mundo conocido y por conocer; y si algún tema no aparecía en sus paginas, yo podía usar unos tickets, que venían incluidos para hacer consultas, y ellos me mandaban fotocopias o reseñas de artículos sobre el tema. Como cuando Nico y Antonio pensaron en hacer una empresa de compostaje con los restos orgánicos de los invernaderos de  El Ejido. La Britannica nos mandó buena información sobre este asunto.
Cosas de la vida. La enciclopedia ha venido conmigo de mudanza en mudanza hasta acabar en la repisa mas baja de la estantería, a donde ya nadie se agacha para coger nada y ahí lleva años; y cada curso, cuando organizo los libros, pienso en regalarla a la biblioteca municipal, aunque la chica me avisa que ya nadie consulta esas cosas, y menos en inglés.  Así que ahí seguirá mas tiempo ahora ya convertida en pieza de de museo porque han decidido dejar de hacer la edición en papel. 
y Aunque yo no soy ni mucho menos como Borges, que decía que la había leído entera, intentaré leer algún articulo de vez en cuando, porque el papel me sigue gustando mucho y en el fondo soy una sentimental.