jueves, 23 de marzo de 2017

Londres - mi ciudad

Unas nubes oscuras sobre Londres
Hoy os traigo esta imagen de Londres para rendir homenaje a esta ciudad enorme, destartalada, derramada y variopinta tras el atentado terrorista de ayer.  

Tengo el corazón encogido y apenado por todas las victimas, los muertos y los heridos, y por toda la gente que vive en esa ciudad. Me acordé de todos mis amigos que tienen hijos o hijas viviendo y trabajando allí. Me hubiera gustado hablar con todos ellos y saber cómo estaban sus familiares.  

Ayer recordé los atentados del año 2005. Entonces Ara estaba trabajando en Londres y recuerdo que nos dejó un mensaje en el móvil: "Estoy bien. No os preocupéis por mi cuando oigáis las noticias". Pedro había salido con la bici y y yo puse la televisión enseguida. Hubiera sido lo normal preocuparse.  Fue un atentado en el metro y en un autobús en el centro de la ciudad. Hubo decenas de muertos y heridos y las imágenes eran tremendas. 
L de Londres - Mi homenaje


El atentado de ayer no fue tan terrible, pero las imágenes con las victimas tendidas en el asfalto del puente, la gente corriendo, los gritos, los tiros, el coche del terrorista estrellado contra la verja del Parlamento, las ambulancias y los policías despejando toda la zona alrededor de la Abadía de Westminster y del Parlamento también eran escalofriantes. 

Pensé que yo misma podía haber estado allí simplemente paseando como una turista más o pasando unos días con los familiares de Londres o incluso con mis estudiantes de visita en esta ciudad. Como me toca tan cerca me duele mucho más. 
Hoy les mando mi apoyo y mi cariño y espero ir muy pronto por allí.

jueves, 16 de marzo de 2017

Albergue de San Francisco - Primera Parte


SÁBADO, 27 DE JULIO DE 2002
Dejamos el Ford en el Centro de Visitantes del Dornajo  y subimos ya con las bicicletas por la antigua carretera de la Sierra hasta el Collado de las Sabinas, donde se une con la carretera que viene de Pradollano
El camino es fácil porque está asfaltado, es ancho y no hay apenas tráfico, pero las pendientes son bastante fuertes, así que yo pedaleaba mi nueva Cannondale azul turquesa muy despacito.
El Trevenque desde el Collado del Diablo
Dejamos la carretera que va hasta la Hoya de la Mora por una desviación a  la izquierda que nos llevó al  Collado del Muerto en donde hice estas fotos del Trevenque y del Veleta.
El Veleta desde el Collado del Diablo
Borreguiles con mucha agua

Mi bici Cannondale
Desde allí el camino es una bajada suave  por un carril con muchas piedras sueltas en algunos tramos. A lo lejos se ven los restos del albergue abandonado de la Sociedad Sierra Nevada, el Albergue de San Francisco, el lugar donde se hizo la primera estación de esquí de Sierra Nevada. 
  El camino era precioso porque aunque era verano, quedaban muchas dedaleras y flores casi de primavera y todo estaba muy verde y húmedo. Paramos en unos borreguiles por donde el agua del deshielo aun bajaba con fuerza. Había un rebaño de ovejas y una familia con un crío charlatán tomando el fresco y contemplando el paisaje. 
El perro y el dornajo

Estábamos en el Paraje de Campos de Otero  cerca de un dornajo y un perro grande blanco que parecía estar disfrutando del paisaje tanto como nosotros. Estuvimos un rato allí charlando con el chaval y seguimos hasta la pista hasta llegar a la explanada donde estaban las ruinas del Albergue de San Francisco, ahora habitado por un personaje solitario, quizá el pastor del rebaño de cabras y ovejas que estaba por allí cerca. Junto al Albergue aún se mantenían en pie los restos del primer remonte mecánico de la estación de esquí. 
 
Los restos del remonte


Ruinas del Albergue de la Sociedad Sierra Nevada

Los restos de la primera estación de esquí en 2002

Era realmente un paisaje sugerente y especial. Estábamos rodeados por la naturaleza y por unas ruinas inquietantes que entonces no sabíamos qué eran o que habían pretendido ser. De hecho pensamos que el edifico de la derecha era un antiguo observatorio.
Dejamos las bicis junto al poste de los remontes y anduvimos curioseando por esas construcciones misteriosas mientras oíamos el viento y las ovejas. Dos de ellas, muy grandes venían hacia nosotros dispuestas a atacarnos cuando nos acercamos a las ruinas de la izquierda. Esas paredes de piedra negra eran un aprisco donde el pastor guardaba su rebaño y quizás tenían a las crías allí. Sus balidos y su aspecto nos hicieron retroceder y cuando vieron que no íbamos a seguir explorando se marcharon con el resto del rebaño hacia el prado del dornajo.
Restos del Albergue de San Francisco - construido en 1920
Vistas desde las ruinas

Mientras yo hacía fotos a todo lo que tenía alrededor, en especial a las preciosas y curiosas flores de Sierra Nevada, Pedro hablaba un rato con el pastor, que parecía sentirse el dueño de todo aquello, agua, prados, ruinas y ovejas, y que le explicó que de allí partía un camino que llevaba a Güejar Sierra. Era el camino por donde subían los primeros esquiadores de la Sierra con sus esquíes de madera a cuestas, los mismos que habían construido esos albergues , a espaldas de los Peñones de San Francisco hace ahora 100 años
Mariposa, cardo y restos
Volvimos por la misma pista de antes hasta el Collado del Diablo y seguimos por la carretera hasta la Hoya de la Mora.

La Virgen de las Nieves
El Veleta al fondo
 Allí descansamos un rato antes de seguir subiendo hasta el Monumento a la Virgen de las Nieves. Yo me quedé haciendo fotos mientras  Pedro subía hasta Borreguiles
Albergue Universitario - se ven los restos de los  remontes a la izquierda



NOTA.- Os cuento hoy esta excursión del año 2002, y otro día os contaré cuando volvimos al Paraje de Campos de Otero en 2008. Las ruinas del aprisco y de los remontes habían desaparecido y el curioso edificio que parecía un observatorio había sido restaurado.
Ahora, en 2017, cuando se celebran 100 años del Albergue de San Francisco, no consigo aclararme cual de los dos edificios que yo vi en esta excursión era este Albergue. ¿Alguien me lo puede explicar?  

sábado, 4 de marzo de 2017

Inválida, de nuevo

Ahora, el pie
Empecé este blog cuando me rompí el brazo en una tonta caída de la bici hace casi doce años. He seguido con él para iros contando mis novedades desde mi esquina, como puse en el encabezamiento del blog. 
En estos días dejo la esquina - qué mal suena - y me voy al sillón.
Así estoy, como me veis en la foto, con el pie izquierdo escayolado. Ando, malamente, con muletas y Pedro me lleva a veces a la calle en silla de ruedas. 

Mi banco de pruebas

Así van pasando los días.


La cosa no es grave. Me torcí el tobillo de mala manera en otra tonta caída. Esta vez no fue con la bici, sino en el parque, jugando con Lucas en los columpios. Yo no me subí en el tobogán, pero sí que me deslicé por la ladera donde éste estaba colocado a la misma velocidad que él y con menos flexibilidad y muchos mas años. Él cayó de pie, como caen los niños y los gatos y yo me tronché, como nos tronchamos los mayores descalcificados y torpes. 

Ahora tengo reposo para una buena temporada. 
Os contaré mis progresos y mi desesperación.

Barreras infranqueables
También os contaré si me dedico a hacer todas las cosas que se pueden hacer cuando te tienes que quedar en casa tranquilita: retomar la costura, hacer punto, arreglar collares, ordenar cajones, escribir en el blog, ver series a mansalva en la tele, leer libros pendientes, hacer sudokus, aprender francés, navegar por Internet, ordenar los archivos de fotos - o los álbumes antiguos de fotos - ..., o si bien decido no hacer nada y mirar al techo a ver pasar el tiempo. No sé.

Averiguar qué habrá en esos pen drives

Hoy llueve, al menos me queda el consuelo de que con esta lluvia y este frío de invierno tardío tampoco hubiera llegado muy lejos de paseo. 
Es un estúpido consuelo. Os dejo, no tengo mucho humor.