miércoles, 19 de abril de 2017

Albergue de San Francisco - Segunda parte


Descansando un rato junto al Albergue
Entrada al 'Albergue'

Volvimos unos años más tarde, en 2008, al mismo lugar y al mismo albergue en ruinas que os enseñé hace poco: los restos del antiguo Albergue de San Francisco en el Paraje Campos de Otero al otro lado de los Peñones de San Francisco, mas allá del Collado del Diablo en Sierra Nevada, claro. 
Albergue de San Francisco 1920
En la fachada figura este año

 
Os doy tantas indicaciones por si algún decidís daros un paseo por la zona. Merece la pena visitar estos parajes, pero id en primavera o en otoño, no se os ocurra ir en verano como hicimos nosotros, en pleno mes de julio, porque aunque estamos Sierra Nevada y a una altura considerable y por tanto no hace mucho calor, el campo está muy seco, cono podéis ver en estas fotos, aunque algunas flores aun alegran un poco este duro paisaje.
Solo estoy mirando el paisaje
Ganado pastando no se sabe qué

Flora de Sierra Nevada
Flores de Sierra Nevada
Por allí, decía el pastor - ¿a las vacas o a nosotros?




He leído que esa construcción, ahora con el techo pintado de rojo, y que parece un morabito o quizás un primitivo observatorio, es el único resto que quedó del albergue original, que fue volado en la Guerra Civil.
Plano del albergue original - Internet

 Como estas fotos son de 2008 y no he vuelto por esa zona, ahora no sé en que condiciones estará o a qué dedicaran ese edificio. Puede que con motivo de su centenario lo hayan restaurado y se pueda visitar.
El día que nosotros estuvimos por allí solo nos acompañaron las vacas y las cabras y el pastor. Eran los dueños del territorio. 
 
Probando, probando

Un poco mas adelante, ya en la carretera que sube al Veleta, nos encontramos a los alemanes. Cada verano solían venir a la Sierra a probar sus vehículos, muchas veces camuflados, y de pronto, en una curva del camino, te encontrabas un inmenso camión o un coche deportivo a toda velocidad  y haciendo un ruido del infierno. 
Por las tardes, ya en casa, también los encontrábamos engullendo jarras de cerveza o tintos de verano en los bares del pueblo. Ahora ya no vienen los alemanes a probar los coches. Nosotros ya no los echamos de menos por la carretera de la Sierra, pero los dueños de los bares del pueblo sí que se acuerdan aún de aquellos grupos numerosos de rubios y colorados alemanes que llenaban las terrazas de sus establecimientos a la hora de las tapas y la cena en los días de verano.
Veleta al fondo, más cerca, el CAR

Ese día caluroso de julio que os cuento, nosotros seguimos nuestra excursión hasta el Veleta. Esta vez no llegamos a la cumbre, pero si bastante cerca y desde allí os mando estas fotos para el recuerdo, el mio por lo menos.
Ojala que pronto pueda volver a esos 'cerros' aunque sea sin bici. pero podamos hacer buenas excursiones como las que hemos hecho otros veranos con la familia
¿Nos vemos en la Sierra? 




¡2830 ms sobre el nivel del mar!
 
La carretera al Veleta - verano 2008


El albergue de San Francisco desde La Hoya de la Mora - verano 2012


A la sombra del poste del telesilla

jueves, 13 de abril de 2017

No tengo palabras

Mirador en la carretera de Tiena a Moclín
Me quedé sin palabras la otra tarde. No sabía cómo agradecer a Rafa y los demás que vinieran a recogerme para ir de paseo de ellos. Os pueden decir que al final del día, cuando volvíamos a casa, me había quedado muda porque no había parado de hablar durante nuestro viaje hasta Moclín.
Isa y Rafa con vistas a Sierra Nevada

Yo les explicaba que esos eran los lugares por donde hacíamos nuestras rutas ciclistas,, por eso conocía bien esos campos y pueblos: Caparacena, Olivares, Tiena, Tozar, Limones, Cerro Cauro, Moclín, Colomera, el Berbe Bajo...
Have a great weekend!
La ciclista,yo, en el mirador en verano


Moclin desde el Mirador
Moclín  - Ermita y Castillo
 Como sucede cuando vas en bici, sobre todo subiendo cuestas, yo me fijaba en cualquier pequeño detalle del camino y de las cunetas y sabía donde estaban los miradores con las mejores vistas, las cuestas con más pendiente, las flores mas bonitas, los rincones con basura - irremediables- y  ¡las fuentes! Durante todo el camino hasta Moclín les fui contando toda esta historia, que era muy larga.  Han sido muchos años, muchas horas y muchos kilómetros recorridos por esa zona de la provincia de Granada con nuestras bicis.
Moclín - un laberinto andaluz

Una de nuestras excursiones favoritas era subir a la Ermita del Cristo del Paño en Moclín - en una ocasión coincidimos, sin quererlo, con la popular romería y nos vimos de pronto rodeados de miles y miles de personas que habían subido hasta la Ermita a venerar al Cristo del paño. Unas iban de rodillas, otras simplemente andando. Y nosotros ¡en las bicis! 

Y Rafa nos llevó hasta allí  para disfrutar de las espectaculares vistas desde la explanada de la Ermita. 
Paisaje desde la Ermita

Unos entraron en la Iglesia pero Isa p y yo nos quedamos fuera haciendo fotos de sus saltos y de otros detalles interesantes. 

Como llevo varias semanas en que solo hago fotos del jardín de casa, me puse a disparar la cámara como una loca. 
De todas las fotos que hice las que mas me gustan son estas de los saltos de Isa - como es ligera de peso parecía que iba a salir volando.
Os las dejo para que compartáis con nosotros esta maravillosa tarde. 
El coche de Rafa y el salto de Isa
Isa levitando


La versión de Isa p

La versión de su madre

Descanso entre líneas 

lunes, 3 de abril de 2017

Citar fuentes

"Desde estas altas rocas innombrables pudiera verse el mar"
Ahora que Tere y yo estamos revisando y corrigiendo su libro Materiales y objetos tradicionales PARA CONTAR CUENTOS porque va a publicar una nueva edición, a veces tenemos el problema de que es imposible encontrar ahora mismo en Internet algunas de las referencias que ella utilizó en la edición antigua,  y Tere insiste en que, aunque las páginas web que mencionaba en su libro ya no existan, hay que citarlas en la nueva edición tal y como estaban entonces porque ella sacó la información de ahí y quiere citar todas las fuentes utilizadas.

Hoy escribo sobre lo de citar fuentes porque ahora, cuando Jairo García Jaramillo ha publicado el libro 'Poesía Reunida' con todos los poemas escritos por Pablo del Águiladecidí releer el único libro que este autor tenia publicado hasta ahora: "Desde estas altas rocas innombrables pudiera verse el mar (1973)".  
 En en uno de los poemas de este libro,  CASIDA DEL AMOR QUE SE FUE Y NO VINO encontré estos versos:


Libro de Pablo del Águila
'Pesarosos los ratos antes de decidirnos
antes de descubrirnos con las manos vacías y una inquieta sonrisa
- ¿Quieres ponerle algo a mamá, querido? -
y cada vez mas tú y cada vez más yo
            sin rastro de nosotros:
como una vieja historia que se repite siempre
como una bestia ciega que pasase mil veces tras de cada ventana"
Como dicen los ingleses, estos versos 'rang a bell'  - me sonaban -  y recordé esta canción de Joaquín Sabina,
"El agua apaga el fuego,
Y al ardor los años,
Amor se llama el juego
En el que un par de ciegos
Juegan a hacerse daño
Y cada vez peor
Y cada vez más rotos
Y cada vez más tu
Y cada vez más yo
Sin rastro de nosotros"

 ¿Quién los pensó antes? ¿Quién era la fuente?

Encontré esta información sobre la amistad de estos autores de poemas, Pablo del Águila y Joaquín Sabina
Amigos
 En un artículo del Diario de Sevilla con motivo de la entrega de la Medalla de Andalucía como Hijo Predilecto a Joaquín Sabina en el año 2016 se lee lo siguiente:
Su etapa de estudiante -de Joaquín Sabina-  transcurre en Granada donde también comienza a conocer las noches, más de 500. Aquella vida nocturna y juvenil servirían para acumular temática para canciones. Y en Granada vivió también uno de los peores momentos de su vida, cuando un gran amigo maestro y poeta, Pablo de Águila, se suicidó en Nochebuena: "Yo tenía 17 años y eso no se me ha ido nunca de la cabeza, nunca supimos el por qué, era el más guapo, el más listo y el más simpático".


En la página de la SGAE, en su reseñabiográfica se dice lo siguiente sobre Joaquín Sabina:

En 1968 se trasladó a Granada para iniciar sus estudios de Filología Románica; nada más llegar, entró en contacto con un grupo de jóvenes escritores –fundamentalmente poetas– que solían reunirse en la universidad y en los bares cercanos a ella, para desfogar –en tertulias mojadas de vino tinto– sus inquietudes literarias, sus posiciones claramente antifranquistas y, sobre todo, la pasión por la vida y por la libertad que todos ellos compartían.      
Entre aquellos jóvenes conoció a Pablo del Águila –poeta que le descubrió a César Vallejo, que le regaló algunos poemas de Neruda, y hacia el que siempre sintió una gran admiración–, a Juan de Loxa –que acababa de poner en marcha un colectivo poético llamado "Poesía 70", del que Joaquín fue colaborador– y a Carlos Cano –que, como él, escribía versos sin imaginarse entonces, ninguno de los dos, que llegarían a convertirse en dos grandes cantautores.

¿Lo sabré alguna vez?
 Y es que con tanto poeta, escritor, cantautor o autor pululando por los círculos artísticos de esta ciudad no es de extrañar que se conozcan, sean amigos, o enemigos, y tengan una intensa relación entre ellos. Son  y eran siempre los mismos que aparecen en IDEAL, en la tele de la provincia o de la autonomía, en los ateneos, en las asociaciones, en las revistas y, por supuesto, en los actos culturales que se celebran cada día de la semana.
Que se conocen, se conocían, se estimaban, se odiaban, se respetaban , se influyen, se copian unos a otros ….  
Yo solo digo lo que he visto.