jueves, 30 de noviembre de 2017

En tonos azules

Perdón por la ausencia. Me he ido por ahí ....
Mercado de Noailles en el centro de Marsella - Multiculturalidad
 Además no me he sentido muy inspirada últimamente y aun me sigue costando mucho trabajo encontrar palabras para este blog. Quizás sea que estoy pasando por una época de sequía literaria, parecida a la pertinaz sequía que nos está acompañando desde hace unos meses.
Y hoy, como ha llovido, se me ha ocurrido pasar por aquí a dejaros al menos el obligado post del mes.
 
Pero como ahora me comunico mejor con las fotos, me callo y os dejo unas fotografías de nuestro último viaje a Marsella.

Les Docks - Marsella

MANGO en Marsella

Rosé - el vino de la Provenza
 
La marquesina de Foster en el Vieux Port
Pequeño pero fuerte


Otoño en el Parque Bortoli y la bici de Sara

Ultimo atardecer

Ya seguiré contando noticias desde mi rincón cuando algo interesante vuelva a pasarme por la cabeza. 



Espero que estéis bien. 
Nos vemos en la inauguración del Exótico Café de Mar y su 'socio'
Barreras de seguridad en Marsella


También os dejo unas cuantas fotos en azul;  ya sabéis que blue es el color de la tristeza.
La nieve en el Vieux Port

martes, 3 de octubre de 2017

La cápsula del tiempo


Museos Vaticanos -Roma



Si hubiera sabido que mi postal desde Roma iba a tardar tres años en llegar a su destino no habría escrito en ella unas palabras tan simples como las que redacté aquel día para  mandarle recuerdos a mi madre desde nuestras vacaciones en Italia en octubre de 2014.
La Columnata de Bernini
 
Turistas = postales
Mi postal desde Roma
Porque el caso es que yo tenía que haberme imaginado  que esa postal no llegaría nunca a su destino o llegaría a China en lugar de a Granada, porque cuando pegué el sello que había comprado en el mismo kiosco que la postal, me di cuenta enseguida de que no era un sello de la Poste Italiane, era una estampita sin nombre ni precio.   
La estampita

Cuando le pregunté al paquistaní que atendía a los turistas por qué me había dado ese sello, como toda respuesta me señaló una caja de plástico rojo con una ranura, donde no había ni un solo símbolo, logo o letra que indicara que aquello era un buzón de correos, para que echara allí mi postal ya 'franqueada'. Eso hice. Pero ya sabía que aquello no tenía buen aspecto.


Estaba claro que aquella caja roja era una Cápsula del Tiempo como las que se entierran en los cimientos de los edificios importantes para abrir dentro de 50 o 100 años.

Pero alguien no ha querido esperar tanto tiempo y ha abierto la Capsula hace poco y ha decidido enviar ahora la postal a su destino.
Llegó la semana pasada al buzón de mi madre y dio la casualidad de que yo lo abrí, y me encontré a mi misma tres años atrás en un caluroso día de otoño paseando por las calles abarrotadas de turistas de Roma, emocionada por la experiencia que estaba viviendo,  también cansada y desconcertada porque ni sabía cómo comprar un sello, ni cómo pagar el billete de autobús, pero disfrutando de cada pizza y cada vaso de vino, de cada monumento, calle, fuente, ...

Pio VII me hizo

A pesar de este lapsus temporal de mi postal, volvería ahora mismo a Roma. 
 
Galerías del Coliseo

Una fuente en el Vaticano


Volvería siempre. Creo que todos sabéis por qué.

jueves, 21 de septiembre de 2017

21 de septiembre de 2017, ¡POR FIN!

¡Hoy hemos estrenado el metro!!
Primer viaje en metro, todos hemos hecho montones de fotos

Primera parada, primer viaje, primer día, primera cola

La gente en el metro
Metropolitano de Granada

Información

Recogidas

Hemos hecho nuestro primer viaje desde Albolote a Granada.
Adios, tickets de aparcamiento!!
Adiós, adiós....
Esto solo es el principio, cualquier excusa será buena para volver a usar este maravilloso sistema de transporte.
 Se han acabado los atascos en la autovía, los riesgos de accidentes de tráfico, la desesperación de buscar aparcamiento en la calle o de encontrarlo en la planta -4 de un parking siniestro y oscuro donde pagas como si tiraras el dinero a la basura. 
Adiós a las multas de la ORA por pasarte del tiempo, a la tensión de conducir de noche o con lluvia o niebla; adiós a la imposibilidad de tomarte ni siquiera una cerveza para no tener problemas con los controles de alcoholemia.  
Todo eso se ha acabo. 
Casi no me lo puedo creer.   
¡¡Venid a vernos en el metro. Ya sabéis el camino!!


Lo hemos celebrado, clar

domingo, 27 de agosto de 2017

El cura que parió




Chase, Pocoyo, Leotolda, Max & Mia, Kidou
 Mientras ayudaba a Tere a corregir su libro sobre materiales para contar cuentos y hablábamos tanto sobre cuentos e historias, no podía ni imaginar lo importante que los cuentos iban a ser para mí este verano de 2017.
Me he pasado diez días leyendo, contando e inventando cuentos para Lucas y Sara. A los dos les encantan los cuentos, a cualquier hora del día y en cualquier situación. A veces Sara y yo hemos visto, leído y comentado el mismo cuento cinco veces seguidas. Cuando yo pasaba la última página del libro del Pequeño Noé, ella me miraba y decía 'encore' y volvíamos a abrir el cuento.
En la librería
Es difícil elegir
Cuando Lucas, Sara y yo ya nos sabíamos de memoria todas las atracciones del Parque Acuático que visitaban Teo y sus amigos, volvíamos a la primera página, a la taquilla donde se compran  las entradas y recorríamos una y otra vez el tobogán, la piscina de olas, las duchas desde el suelo, las peleas con mangueras, la piscina de los inflables gigantes, la zona de descanso y el kiosco de los helados. Acabábamos empapados con tanta agua, pero dispuestos a entrar 'una vez más' (encore) en el parque acuático de Teo a seguir disfrutando de las atracciones tanto como Teo y sus amigos.
Teo en el parque acuático
Así que ahora, que le leo cuentos a mi madre en estas horrorosas tardes de este caluroso verano, pienso que es como si siguiera con las aventuras de Teo, de Leotolda, de la Yellow Van, de Noé y la Ballena, de Pocoyo, de la Patrulla Canina y de Ana, Elsa y Olaf - ¡por supuesto!
Yo no le cuento estos cuentos

Solo que yo no le cuento a mi madre estas historias infantiles. Por suerte encontré un libro de cuentos gallegos en la librería del dormitorio del cuarto de las niñas. Como la mayoría de los libros que hay allí, no se sabe ni su origen ni su destino, ni quien los puso, ni quien se los llevará un día. Pero después de leer los títulos de los otros libros que había, pensé que esos cuentos podrían ser entretenidos. ¡Y lo son!
Son historias cortas de una o dos páginas y muy graciosos y picarones. A ella le gustaron ayer y cuando terminaba uno y le preguntaba si quería que le leyera otro cuento más, mi madre decía 'otro', como Sara, ya veis.
El ladrón que hizo de padrino
Estos cuentos son tradicionales y populares de Galicia. Hablan de emigrantes que se iban a hacer las Américas, de aldeanos, del sastre y el zapatero, del cura, del diablo, de brujas - claro-, y de espíritus errantes por esos campos.
Este que hoy os cuento aquí  'El cura que parió' es el más que nos gustó, nos estuvimos riendo un rato con esta loca historia  y eso que yo a mi madre le censuré el final, igual que a nosotros nuestros padres nos censuraban las películas, las revistas y las historias familiares. Y pensé en las vueltas que  da la vida.
'El cura que parió'  
"Erase una vez un aldeano que llevó a su hija al hospital para dar a luz. Cuando nació el pequeño, el aldeano le pidió al médico que la había atendido en el parto que se quedara con el niño, que su hija era soltera y el escándalo en el pueblo sería tremendo. Le prometió dinero al médico si se ocupaba del asunto. El médico aceptó el encargo y el dinero y pensaba a quién entregar el niño.
Sucedió que en esos días el mismo médico operó a un cura de pueblo que tenía una enorme barriga. Cuando el cura despertó de la operación, el médico llevaba al bebé en brazos y le dijo: 'Esto era lo que tenía en la barriga, un niño. Ha parido usted un niño'.
El cura decía que eso era imposible, pero al mismo tiempo veía que su barriga había desaparecido y no sabía qué pensar. El médico le dijo, ' Es verdad, esto no es normal. Pero ha sido  un milagro del Señor y ahora usted tiene este niño.'
El cura lo aceptó porque había sido un milagro y se lo llevó a su aldea, vivió con él, lo crío y lo cuidó como si realmente fuera su hijo y fue muy feliz con él.
Cuando el niño creció, ya no pudo más y fue a preguntar al cura lo que le preocupaba.
'Ya sé que usted es mi padre, pero me gustaría saber quién es mi madre.'
El cura se puso muy serio y le dijo, 'Ya es tiempo de que hablemos. Te lo voy a explicar. Yo no soy tu padre. ¡La verdad es que yo soy tu madre!!
El niño, ya un mozuelo, lo miró sorprendió y dijo, 'Bueno, si usted lo dice lo creeré, pero si usted es mi madre. ¿Quién es entonces mi padre?
A lo cual el cura, después de unos momentos de reflexión le respondió, 'No estoy muy seguro, pero creo que fue el Obispo de Mondoñedo'."

PD.- Buscaré los datos del libro de cuentos gallegos y los pondré aquí. Se que debo 'citar fuentes'