jueves, 20 de octubre de 2016

Viaje a la luz

La mejor crónica: los dibujos de Isa. Aquí en Setenil de las Bodegas
En realidad nuestro viaje del verano con Isa y familia fue un viaje a La Frontera
Cuando volvimos a casa y empecé a escribir mi crónica, como hago siempre, me di cuenta de que los tres pueblos en donde habíamos pasado alguna noche estaban en la frontera: Castellar dela Frontera, Vejer de la Frontera y Jerez de la Frontera
Setenil de las Bodegas, ahora en foto

Es curioso, pero salió así: Un viaje por La Frontera. Pero también fue un viaje por la luz de los pueblos blancos de la provincia de Cádiz y además viajamos con la compañía de Torso Larin y To Elcalorin, a quienes no habíamos invitado pero se apuntaron desde el primer momento¿Que podíamos esperar en la primera semana de agosto?
La entrada al Castillo de Setenil

Pasamos unos días estupendos llenos de cultura, playa, buenas tapas, cerveza y vinos de la tierra, mucha gente por todos sitios y ¡¡mucho calor!! 
Paseamos, nos bañamos, vimos monumentos y vistamos museos y castillos y ruinas romanas. Con todo eso hice tantas fotos que necesitaría todo un libro para poder ponerlas. 
Aquí os dejo de momento algunas fotos de nuestro primer día de viaje. 
Etapa 1 .- De Granada a Castellar. Parada en Setenil. Comida junto a la Cueva del Gato y llegada al Hotel del Castillo en Castellar de la Frontera.
Un chapuzón muy refrescante
 
Las dos Isas

Todo fue bonito, pero yo recuerdo especialmente el frescor del río junto a la Cueva del Gato. Las familias que se bañaban en una gran poza limpia y fresca me recordaron a nuestros baños en el Rio Verde los veranos que pasábamos en Cazulas. 


También recuerdo con emoción la primera noche del viaje en el Castillo de Castellar.  Nos alojamos en un castillo de verdad, en lo alto de un cerro, con unas vistas maravillosas. Abajo se ve veía el Pantano de Guadarranque y estábamos rodeados de una preciosa sierra con pinos y alcornoques.
En el viejo pueblo de Castellar cenamos unas ricas tapas y antes de irnos a descansar y en el patio del castillo, junto a las almenas, nos tomamos una cerveza. El  camarero apagó las pocas luces que había y entonces pudimos volver a ver las estrellas. Esas que han desaparecido de todos o casi todos nuestro cielos. Era fantástico. 
Isa p y yo nos tumbamos en lo alto de la almena a ver el cielo y a intentar hacer fotos en la oscuridad. No salieron muy bien porque incluso desde allí se intuían a lo lejos las luces de la Costa y de los pueblos cercanos. 
¿A que parece un decorado de Juego de Tronos?

Las almenas, las estrellas y el cielo


A la mañana siguiente vimos águilas sobrevolando el castillo y con su vuelo sobre nosotros salimos a explorar otros lugares que ya os enseñaré otro día.
 
Las aguilas