viernes, 23 de septiembre de 2016

La gran travesía

Posando para la camara
Pose para el recuerdo del club de nadadores
El domingo pasado algunos valientes cruzaron a nado la distancia que hay entre la playa de Cantarriján y la de la Herradura y yo no fui capaz de estar ni cinco minutos dentro del agua.  Los dos días antes había estado soplando fuerte el Poniente y de repente la temperatura del agua cayó casi diez grados. De estar tan templada que te hacia temer que aparecieran las medusas, a estar tan gélida que si metías un pie salias corriendo playa arriba.
Pero esos de la foto y unos doscientos más hicieron la  I Travesía a nado entre las playas de  Cantarriján y  La Herradura. Nadaron unos 3500 metros rodeando los acantilados de Cerro Gordo hasta Peña Parda
Almost ready
Preparados para salir

Los nadadores
Parecen un banco de peces

Los ganadores tardaron unos 52 minutos, otros, más de una hora, algunos llegaron al borde de la lipotimia y hubo a quienes tuvieron que recoger las barcas de apoyo porque se les agotó la fuerza. Muchos llevaban trajes de neopreno, pero otros iban en bañador, a pelo. 
Con el neopreno

Tienen toda mi admiración. Lo de montar en bici daba mas calor, os lo aseguro.
Cuando los nadadores salieron, también se fueron de la playa sus acompañantes y se quedó todo tranquilo. Era un buen domingo casi de otoño. 

 
 
Coches hasta en la terraza del chiringuito













 Pero poco a poco la playa se fue llenado de coches y gente y cuando ya nos íbamos de la playa, sobre las cinco de la tarde, esto fue lo que encontramos en el aparcamiento, en la arena y en la carretera:
Los coches en el parking y por la ladera
s coches, caravanas, furgonetas ....

Aparcamiento a tope

Ni un sitio libre
Como una pesadilla


Tirados por la carretera


Jajaja!!
Siento que estas últimas fotos desde el coche sean tan malas, creo que me quede aturdida por el sol y por ver tantísimos coches prácticamente tirados a ambos lados del camino de acceso. Me da tanta rabia ver lo que pasa en esta preciosa paya los fines de semana, y ver que nadie le pone freno, que se me nublan los ojos.


Desde el autobús
Qué diferencia con  la tranquilidad de los días en que íbamos a la playa en el autobús.


Las cabras vienen a saludarnos


 Espero que nunca pase nada como el accidente que os conté en mi anterior post. De Cantarriján no podría salir nadie accidentado ¡¡ni por el aire!!