sábado, 4 de abril de 2015

Las flores de la Semana Santa


¿Quienes son los que críos que están encaramados en lo alto de la grúa?  ¿Es que los mayores de antes no eran personas sensatas y razonables? ¿No tenían miedo de que algún crío se rompiera la crisma?
Valiente Matuchi
!965 - Estación de Almería - Isa es la pequeña
Quizás ahora comprendáis mejor por qué me gustan tanto los jaramagos, los penitentes, las amapolas y otras flores silvestres sin nombre pero con color y olor a vacaciones de Semana Santa, a Linares, a la Estación de Almería, a procesiones, a visitas a las casas de las tías y los abuelos.  Y eso que también me evocan días siniestros, misas larguísimas, oficios tenebrosos, santos cubiertos con telas moradas, potajes insípidos, la radio callada y las películas de romanos o de la pasión en la tele, si es que había tele entonces. Pero por otra parte eran días de reuniones familiares, de pandillas de críos jugando sin parar en el patio o por las calles, cuando perseguíamos procesiones por las esquinas o las veíamos desde los balcones y admirábamos la formación marcial de los armaos y las caras largas de los penitentes. 
Muscaris
Pequeño penitente

Esperábamos al ultimo día, el Domingo de Pascua, para después de ver la ultima procesión, recoger los cestos con huevos de colores en casa de la abuela y comernos los hornazos. O al menos esconder los restos de estos bollos entre las macetas, cuando los mayores no miraban, porque la masa dulce y el huevo duro se convertían en una pasta  que no había manera de tragar.
¿De qué cofradía sois los de blanco?
¡Claro que me gustaba la Semana Santa entonces! Ahora prefiero pasar de largo por estos rituales religiosos o folclóricos que tanto apasionan a la gente y vuelven las calles de esta ciudad intransitables.  

Simples margaritas

Un buen campo de amapolas

¿Será por amapolas?
Amapolas de cerca

Pero siempre me gustarán las flores de estos días. Y por eso hoy os traigo un buen ramo de ellas.
Zapatitos