jueves, 13 de noviembre de 2014

Otoño en Granada

Luces y nubes por Alhamar
 Como hacíamos cuando nos confesábamos  hace unos mil años, yo debería decir, "Padre, me acuso de que en lugar de ir a ver a mi madre, me fui a hacerle fotos al río."
Porque eso es lo que yo hice el otro día y por eso llegué un poco mas tarde de lo que se me esperaba. 
La luz en el Genil
Cuando llegué a la calle Alhamar y pude aparcar el coche, después de dar unas cuantas vueltas a las manzanas de las antiguas casas del Barrio Fígares, vi que el sol se estaba poniendo y su última luz caía a plomo sobre esta casa de la calle San Antón, justo donde estuvo nuestro colegio durante unos pocos años. 
Siempre fue una casa señorial y hermosa y cuando la convirtieron en la sede de una de esas modernas escuelas de comunicación y diseño la dejaron realmente bien arreglada. 
Luces en la calle San Antón
Así que me puse a hacerle fotos apenas dejé el tique del aparcamiento en el coche. Y luego seguí a buscar más luz y más fotos junto al puente del río Genil. "No pude resistir la tentación, padre," pensaba yo para justificar mi escapada.
Otoño en el palacio de Congresos


La luz de la tarde en Granada en otoño es muy fotogénica y el río Genil, con el Barranco del Abogado al fondo, los castaños de indias del paseo del Violón, la gente pasando por el puente, los reflejos en los charcos, el color miel de la tierra de albero, todo, queda siempre tan bien en las fotos.
Puente sobre el Genil

"Creo, padre, que mereció la pena." Solo fueron quince minutos, pero fueron rentables. Y no me arrepiento.
Mirad, juzgar por vosotros mismos.
Paseo del Violón




 Creo que vosotros me entendéis ¿verdad?