sábado, 29 de marzo de 2014

La biblioteca

Mi padre llamaba así al cuarto de baño, y no es para menos teniendo en cuenta la cantidad de cosas que te puedes leer tranquilamente sentado en el trono. Mi madre solía dejar libros piadosos al alcance de la mano y, cuando no había otra cosa, te sorprendías leyendo la alucinante vida de Santa Luisa de Marillac, o de la madre San Suplicio o la Hoja Parroquial del mes. Pero la verdad es que todos nos llevamos las revistas y periódicos para leerlo tranquilamente o hacer el sudoku.
Periódicos, revistas, folletos, etc.
  Ellos no eran los únicos que reconocen a este lugar la importancia para nuestra formación intelectual que realmente tiene. Mi amigo John, inglés, tenía en el 'loo', que estaba separado del resto del cuarto baño como sucedía en las casas antiguas inglesas, una estantería atiborrada de libros. La verdad es que nunca me entretuve en ver qué tipo de libros había 'recluido' allí, pero si que lo comenté con él, y según me explicó, su teoría coincidía con la de mi padre. Quizá fuera porque, como todo el mundo sabe, mi padre era inglés. (*)
Lo de fijarse en los cuartos de baño de las casas o en los aseos de los lugares públicos tampoco es solo cosa mía, por supuesto. Unas amigas, también inglesas, tenían la costumbre de calificar con estrellas todos los servicios que utilizaban. Salían de ellos diciendo, 'dos','tres', 'ninguna'. Y, aunque eran bastante estrictas, tenían que reconocer que las cosas en este país, en ese sentido, habían mejorado mucho desde su anterior estancia en este país. 
Hotel Alhambra Palace - Aseos con historia

Yo también empecé a utilizar este criterio para evaluar los aseos y, como visitarlos es algo mas cotidiano que beber agua, y como lo primero que hago al entrar en un lugar público es controlar el cartelito que pone 'Servicios', soy toda una experta.
Aseos modernos
Además, tengo la santa costumbre de llevar el bolso por si no hay papel y porque en una época tuve la mala suerte de quedarme encerrada varias veces y tuve que pedir socorro por el móvil, así que también llevo la máquina de fotos. Y si hay luz suficiente y no hay gente, claro, fotografío los aseos, o me hago selfies en el espejo del tocador.

Y, aunque nada que ver con los magníficos aseos que disfrutábamos las alumnas en la Facultad de Filosofía y Letras, sita en el Palacio de las Columnas, cuando yo estudiaba - de hecho cuando los modernizaron cupieron en el mismo lugar unos sencillos aseos y dos departamentos completos-, he encontrado lugares realmente fascinantes. 
No cabe otro detalle más

Aquí tenéis uno de un restaurante en Frigiliana. El menú del día era sencillo y austero, la decoración del aseo era todo lo contrario, para compensar.
Pero el mejor lo he dejado para el final porque ademas también es el ultimo que he descubierto y el que me ha dado la idea para escribir este post.
Aseo - Museo

Fue en un taller de reparación de neumáticos en Almuñecar. Pongo todos estos detalles para que os paséis a verlo si estáis por allí. Realmente merece la pena verlo; el aseo, no el taller. 
Aseo-Museo

El dueño me lo enseñó orgulloso y estaba encantado de que le hiciera fotos. Y además me invitó a ver su su otra Galería de Pintura (Galería Karma), donde hay siempre interesantes exposiciones. Dijo que le gustaban tanto los cuadros que no tenía suficiente lugar para guardar su colección. Ponerlos en el Aseo- Museo era la mejor manera de enseñarlos a todo el mundo.
Aseo - Museo

Así que, además de cambiar la rueda pinchada, conocí a un coleccionista de arte.
 ¡¡Nunca se sabe dónde te puede llegar la inspiración!!

(*) Nota: Mi padre era de Córdoba, no  inglés, pero él contaba que en sus exámenes de esta asignatura por libre en la Universidad de Sevilla, en los que tenía que traducir y leer  un texto científico en inglés,  su profesor le había dicho: '¡Qué buen acento tiene usted, Micheo, cómo se nota que ha estudiado en Oxford!' Y él, que llevaba  a gala tener un oído enfrente del otro, y que no sabía ni decir 'yes', estaba muy orgulloso de este comentario. Por eso yo siempre decía a mis alumnos, cuando se extrañaban de que supiera 'tanto' inglés, que mi padre era de esta nacionalidad y a eso le debía tener pinta de medio inglesa, mis conocimientos y mi buen acento. Y ellos añadían, '¡Así cualquiera!