lunes, 28 de febrero de 2011

Aviso

Y lo digo en serio.
Me compre unas tiritas especiales en la para-farmacia porque me molestaban los dedos de los pies. Las lleve tres días seguidos, bueno, después de ducharme me ponía unas nuevas.
Al primer día mis dedos parecían dos champiñones, blanquitos como si los hubiera metido en lejía. Pero el prospecto decía que eso era normal. Al cuarto día me empezaron a rabiar y tuve que ir al podólogo a ver qué me pasaba y el tipo, con palabras muy claras, me dijo que me había quemado los dedos y que la sustancia blanca me los seguía quemando y que esas tiritas eran peligrosísimas y que cómo había estado y en qué esta pensando y que si me molestaban los zapatos que usara sandalias o que fuera descalza o que le hiciera un agujero a mis maravillosos y queridos zapatos de Hispanitas comprados en Privalia o que me cortara los dedos. Y yo pensé, 'por qué no te cortas tu la p....'? Pero me callé, dejé que me recortara la piel chamuscada de mis deditos, me echara pomada con antibiótico, me hiciera la cura y me mandara a casa.
Ahora ya estoy bien. Ya no tengo los dedos blancos y la piel, que él me recortó, me está creciendo de nuevo. Ya se que mis dedos ni se me van a caer, ni me los voy a cortar, pero os aviso:
NO USÉIS ESAS TIRITAS CON HUECOS PARA CALLOS Y DUREZAS.
SON UN TREMENDO PELIGRO.