miércoles, 26 de diciembre de 2007

Tío Pepe

Lamento daros malas noticias, pero la vida es así.
Hace unos días falleció en Córdoba nuestro tío Pepe, mi padrino. Y aunque hace ya mucho tiempo que sabíamos que estaba enfermo, la verdad es que hace aun mas que fuimos a verle por ultima vez, y no me esperaba esta noticia.

Hace ahora unos cinco años que Rafa nos llevó a la casa de Cerro Muriano, donde los tíos pasaban el verano, y se alegró muchísimo con nuestra visita, Estuvimos de charla con él en el porche cuando se levantó de la siesta, mientras nos tomábamos una horchata fresquita que la tía Carmen nos sacó para obsequiarnos junto con unos bollos de chocolate demasiado pesados para la hora y el lugar. Hacía calor, como siempre en verano y en Córdoba, pero aquel lugar era agradable y yo recordé otros veranos de Córdoba en el piso de las tías, y en el suyo con vistas a la estación y en aquella casa que alquilaron en el campo muchos años atrás, por el Brillante o era el Diamante? con una piscina tan pequeña que solo los niños nos podíamos remojar en ella mientras los mayores hacían la tertulia y nos daban unas meriendas que sabían a gloria.
Eran tiempos de infancia y él siempre me la recordará porque fue en esa época cuando mas lo visité. Por algo era mi padrino e incluso en alguna ocasión pase unos días con ellos en sus casa de la calle Pérez Galdós. Aun recuerdo la enorme televisión que se había comprado entonces, ríete tu de las de 50 pulgadas de plasma, aquella era aun mas grande y mas aparatosa y a pesar de ser en blanco y negro, obviamente, puesto que eran los años 60, él le había puesto un filtro con franjas de colores: azul, verde y marrón, y alardeaba de tener tele en color cuando por aquí ni siquiera sabíamos qué era eso. Era especial mi tío Pepe, con su eterno puro en la boca y dispuesto siempre a tomar una copita de Montilla y unos soldaditos de pavía, con mucha 'pomada' como él le pedía al camarero cuando nos llevó a comer al Circulo de la Amistad; donde nos enseñaba aquel inmenso cuadro que siempre había estado en la salita de la casa familiar porque aquel lugar de reuniones, lleno de oropeles y apellidos rancios, era el lugar que a él le correspondía.
Podía pasar horas hablando de su linaje, de su escudo, de su épocas de glorias pasadas. Siempre se jactó de que su familia había sido antigua y señorial, aunque,como le respondía siempre el otro hermano mas pequeño, "Si, si, mucho apellido, pero poca carne en el cocido".
Lo siento mucho de verdad, me da mucha pena no haber ido a verle en todo este tiempo. Yo se que agradecía la paciencia de que alguien le escuchara perorar sobre sus viejos tiempos mejores. El era el guardián de las "esencias" familiares; ahora se han perdido en el aire.
Ahora será imposible saber quién nos mira desde esas fotos antiguas que hay en el álbum del bisabuelo Nicolas de Micheo, quién posa junto a las palmeras y en el puente de madera, quién las hizo, las guardó y dejó para nosotros. ¿Alguien se atreve a escribir ese libro pendiente? Aquí os dejo unas pocas.

Brindaré con una copa de buen vino por mi tío Pepe. Se que el me dirá: "Gracias, sobrina, y dále besos a tu madre" Yo se los mando a él.