miércoles, 13 de septiembre de 2006

Mis tocayas



La otra tarde subimos a Gojar a saludar a la familia antes de que den la temporada por finalizada y de que se acaben las uvas y no las hayamos probado. Como veis aún quedan muchas, pero solo porque tuvieron la precaución de encerrarlas en esas redecillas rojas para que no se las comieran los ratones, pajaritos, avispas y otros bichos. Ahora parecen prisioneras. Pero poco las iran liberandolas.

Fue una buena tarde, estuvimos recordando las vacaciones en Cazulas y cantando la canción de la Santa Catalina. Una historia un poco truculenta, pero muy divertida ¿Quien se la sabe entera?

Tía Pili me regaló una buena bolsa de uvas que estan riquisimas... Y no me puedo quejar, ultimamente esto siempre va de comidas.

Mi prima Pili posó amablemente para mí con su nuevo chal azul tan alegre y tan guapa como siempre.