viernes, 5 de mayo de 2006

Erase una vez


Todo empezó cuando Macario y los demas amigos y colegas dijeron de irnos a su chalet a comer habas fritas el día de la Cruz.
Llovía a cántaros, como corresponde a un buen dia de la cruz, y estabamos dentro de la casa con la tarea cuando, de repente, escuchamos ruidos de golpes y sirenas en la puerta de la casa.
Un chorizo que veía a toda leche por las calles del pueblo, saltandose señales de tráfico y metiendose por direcciones prohibidas y en sentido contrario, derrapó en la curva que hay un poco mas adelante del chalet de Macario y estrelló el Mercedes que veis en la foto contra la tapia de la casa. La poli venía persiguiendolo a toda pastilla con la sirena a tope. Y alli justo, delante de nuestras narices, sequedó parado el Mercedes, paró el coche de la polcia, se bajaron y sacaron al tipo apuntándole con las pistolas a la cabeza, lo tumbaron en el asfalto a lo bestia y lo metieron en su coche. Y todo eso como si fuera una pelicula en directo. Tardé en reaccionar y ya solo pude fotografiar el coche destrozado, a la gente que iba llegando y los pedazos de coche que habían quedado esparcidos por el suelo y junto a la pared.
Hoy he visto en IDEAl que el tipo del coche tenía 20 años, y que la poli llevaba siguiendolo ya un rato por el pueblo. Me impresionó su cara. El gesto de que no le importaba nada aquello, como si él no lo hubiera provocado; una cara absolutamente indiferente, sin miedo ni a la vida ni a la muerte, ni al dolor ni nada.

Cuando todo se tranquilizó y nosotros también, seguimos con nuestro tema y nos comimos las habas que veis aqui y que estaban buenisimas. (No es porque las hubiera hecho yo, que conste. Lo dijeron todos. )